miércoles, 20 de septiembre de 2017

ENSORTIJADOS



La tierra tiembla,
las casas se desparraman en cuarterones de ladrillos
como las palabra de versos sin crítica,
la gente corre y se refugia
como los poetas ofendidos que no aceptan enmiendas,
el mar ocupa la tierra
como el tsunami de los independentistas,
que se ahogan en querencias rebeldes.

Todo está "patas arriba" y nadie puede explicar
las razones de la complejidad del pálpito
si no tiene titulación de medicina, ni es maestro,
ni crítico de arte, ni tiene diplomas
por mucha experiencia que consigne en sus lecturas
porque nadie escarmienta en cabeza ajena.

Extenso fue el verano,
 el reloj solar mantuvo un disloque de asfixia,
los frutos no sazonaron,
y la pulpa de copihue se la llevo el tenebroso viento
como brujas vestidas de musas,
que intentan solazar a empujones y con mentiras
los versos sin ritmo de amores rancios.

El hombre estará siempre solo escribiendo largas cartas
como deambulando por avenidas desempedradas,
sin saber por qué se caen las hojas de los árboles
o cual es la ciencia de la poesía,
porque lo único que necesita es que le saquen
de debajo de los escombros,
contar después sus cuitas como terapia del shock traumático
y que le vitoreen sus pesadillas urbanas. 


© Luis Vargas Alejo

viernes, 15 de septiembre de 2017

FANDANGO, FANDANGO



LETRAS PARA CANTAR  FANDANGOS

Quedé esperando a las siete
y yo me alegré infinito,
soy un poeta chiquito
y es exponerme en un brete
contar por radio mis hitos.

Y aunque yo esperé media hora
mi celular no sonó
la  batería falló
y no sé, si a usted, señora,
la cita se le olvidó.

© Luis Vargas Alejo

(dedicado a una persona que me quiso interviudar en esta radio "Escúchanos en directo a CONCHA VELASCO este martes,12 de setiembre,a partir de las 23,30 en www.uribefm.com " y, claro,  se le olvidó mi cita)

lunes, 11 de septiembre de 2017

METÁFORA

METÁFORA

Si tuviese que escribir, ahora, un poema
buscaría en el descanso de las rocas, palabras,
que rugen tras ecos silenciados

Ahondaría en las llagas imperceptibles,
lágrimas de rocío, que se escapan,
como cristal traslúcido.

E incluso, en el desgaste de materia,
allá, donde se encuentra el hoy,
que por entonces, no se pudo ver:
la huella indeleble,
la fricción novelesca,
el te amo deshojado en margaritas.

Si volteas la roca, el silencio
no reprime el suspiro
y la humedad, bajo su cuerpo
inerte
cobra vida.

Pero, no siempre es posible,
ubicar el verbo apropiado,
que traspase los muros
de un simple paisaje.

Begoña Martínez Bermejo

sábado, 9 de septiembre de 2017

NACÍ EN MADRID EN 1947



Madrid 1963_óleo de Luis Vargas Alejo 100 x 70
Nací en Madrid en 1947
pero no recuerdo donde, ni cuando,
recuérdome montado, en un triciclo
cuando tenía tres años,
corriendo por el pasillo de una corrala.

A los cuatro años fui al colegio
y recuerdo las cuatro horas de lágrima y llanto,
porque los ojos de aquel perro grande
me miraban con ansia de comerme
y mi padre no estaba.

Me alimentaba con pan migado en leche,
pipas de girasol y algún que otro plato de garbanzos.
Fui tan pequeño y delgado
como las ramas de un árbol en otoño.

Y a los nueve años
ya jugaba solo por las calles.



Aprendí a comprar en las tiendas
haciéndole los recados a mi madre,
-que no se movía de casa
porque siempre le dolía algo
con aquella obesidad ingrata
que le produjo la guerra-
aprendí a ser golfillo de la calle
a rodar el aro y bailar el trompo
mientras observaba al mando
que daba vueltas a mi alrededor.

A los quince años quería estudiar filosofía,
pero me pusieron a trabajar en una oficina de seguros
como al tonto que le aseguran el porvenir
enviándole al lago de la ignorancia
en una postguerra de toma pan y moja
donde la vida era un plato de lentejas
que si quieres las comes y, si no, las dejas.

Después pasaron los años y llegaron los amores
el saco de la religión y los cambios de la madurez  inmadura.
Cuando me di cuenta de que el porvenir llegó con el viento
y observé que nunca supe amar, porque nunca me enseñaron
y cuando nadie me veía, escribía poemas sin nombre,
y a poco que me pregunten, digo: "nunca fui feliz, no supe"
-en el barrio donde nací, tocaba la bandurria-
y entre clavelitos, la aurora  y ciertos pasacalles,
 se me pasó el tiempo, cardando lechuguinos.
Ahora hago lo que me da la gana, en tanto en cuanto,
me dejan las circunstancias y otro ingredientes míos.
Sigo escribiendo poemas como el muelle del resorte
que dispara la vida.

Tranquilo, sé que moriré, al terminar los calores, en Granada,
un miércoles o un jueves cualquiera de un otoño frío,
como caído de las ramas del árbol solo,
cual hoja que amarillea, caduca, descarnada y sin sabia,
bailando los valses que suenan en el camino.  

© Luis Vargas Alejo


sábado, 2 de septiembre de 2017

PLAYA DE LOS LOCOS_SOANCES_SANTANDER



Playa de Los Locos_Soances_Cantabria-óleo sobre tabla de Luis Vargas Alejo 70 x 65



Esta es mi última pintura en honor a Pichy

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Sur la mer qui brame
Le bateau partit,
Tout seul, tout petit,
Sans voile, à la rame.

Si nous chavirons,
Plus ne reviendrons.
Sur les avirons
Tirons !

La mer est méchante ;
Mais l’homme joyeux
N’a pas froid aux yeux.
Elle gueule. Il chante.

Si nous chavirons,
Nous le sentirons.
Sur les avirons
Tirons !

Sur la mer qui rage
Le bateau dansa.
Nous connaissons ça,
Et bren pour l’orage !

Point ne chavirons.
Nous en reviendrons.
Sur les avirons
Tirons !

Sur la mer qui roule
Et vomit l’embrun
Le ciel lourd et brun
En trombe s’écroule.

Si nous ne virons,
Nous y périrons.
Sur les avirons
Tirons !

Sur la mer qui brame
Il est revenu
Tout seul et tout nu,
Le bateau sans rame.

Plus ne partirons,
Plus ne reviendrons,
Sous les goémons
Dormons !

Jean Richepin
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