jueves, 25 de enero de 2018

Pichin, pichin



Me hice una pregunta existencial
y no supe responderme.
Busqué respuesta en la ciencia
y encontré un caos.

Como una luz invisible
que se enciende y se apaga en mi ordenador mental
obligado a poner orden
de todo cuanto acaece, ve, experimenta,
oye, toca o huele,
me dijo:
la respuesta la tiene Dios.

¿Y dónde está Dios? pregunté a mis neuronas,
y oí la respuesta consabida:
eso no lo sé, pero te he inventado la religión
y ella te lo explicará por fe.

Cogí mi caña de pescar, lancé el sedal al agua
y esperé paciente a que picara algún pez.

© Luis Vargas Alejo

viernes, 19 de enero de 2018

HAGO MEMORIA



Al árbol clandestino de tu ventura
fue mi destierro…

Pero una noche,
rebosándome entre fraudes,
recordé
la trampa que me dio a tu rumbo: 
un ave y la idea de su estrangulación
fue la estafa que hizo mi derrota.

Luego, en el contorno que blandía la pena,
siempre residió la inclemencia
convocando aquella mordida
del leopardo que alimento.

¿Qué escollo despuntaba, cual rosa,
en la cima de tus aretes?
¿Qué designación inadmisible
me situaba alejado de mis luces?

Hago memoria
y la vergüenza me cierra los ojos.


Pichy

Vía Injusta

Vía injusta

Fue un viaje no previsto. Un cruce de mensajes 
guerrilleros  con los queriamos dar la vuelta
a la injusticia, saborear la aventura. 

Volar a otro mundo, costumbres,  
diversidad, innovación, comparativas... 
Pero,  llegaron las añoranzas. 
La huida no era una escapatoria. 

Volvimos, y  junto a restos de esperanzas
que encontrábamos a orillas de la senda, 
fuimos pereciendo,  hasta anclarnos a un futuro
irreverente con dominios de una lengua común: desaparecer, 

atados de pies y escribiendo con las manos 
la risa que no nos oímos. 

Begoña M. Bermejo

viernes, 5 de enero de 2018

PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA?



Dicen que la poesía es un trabajo estéril y no sirve para nada.
Es una pérdida de tiempo en este mundo globalizante y amorfo,un desperdicio del intelecto, una entelequia espiritual mal retribuida.

La poesía se emplea para aplacar las tormentas del alma, redimir a una mujer o un hombre, o llenar el corazón de ese sentimientollamado amor.

Puede, en dosis bien servidas, alimentar el espíritu, asustar una soledady alejar una tristeza.

Sirve también para reflexionar acerca de si las piedras hablan o si la lunaes medicina para el mal de amores.

Por medio de la poesía podemos hacer hablar las flores y voltear el cielo de cabeza, cambiar la tarde de lugar. Es un buen recurso para transgredir la monotoníay curar el insomnio.

Octavio Paz afirma que la poesía no es una actividad mágica ni religiosa,no obstante el espíritu que la expresa, los medios de que se vale, su origen y su fin,muy bien pueden ser mágicos o religiosos.
Mientras que en la religión lo sagrado cristaliza en el ruego, en la oración,en el éxtasis místico, en un diálogo o relación amorosa con el creador,el poeta lírico entabla un diálogo con el mundo; en ese diálogo hay dossituaciones extremas: una de soledad y otra de comunión.

¿Qué pretende el poeta cuando expresa su experiencia? Paz contesta:
“La poesía ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas.

Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacersagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombresy las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer,entre el hombre y su propia conciencia.

No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado.
Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea.
Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es untestimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación.Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia”.

El poeta, agrega Paz, tiende a participar en lo absoluto, como el místico, y tiende a expresarlo, como la liturgia y la fiesta religiosa.

Esta pretensión lo convierte en un ser peligroso, pues su actividad no beneficiaa la sociedad; verdadero parásito, en lugar de atraer para ellas las fuerzasdesconocidas que la religión organiza y reparte, las dispersa en una empresaestéril y antisocial.

En la comunión el poeta descubre la fuerza secreta del mundo, esa fuerzaque la religión intenta canalizar y utilizar, a través de la burocracia eclesiástica.

Y el poeta no sólo la descubre y se hunde en ella: la muestra en toda su aterradora y violenta desnudez al resto de los hombres, latiendo en su palabra viva en eseextraño mecanismo de encantamiento que es la poesía.

La poesía es la revelación de la inocencia que alienta en cada hombre en cada mujery que todos podemos recobrar apenas el amor ilumina nuestros ojos y nos devuelveel asombro y la fertilidad. Su testimonio es la revelación de una experienciaen la que participan todos los hombres, oculta por la rutina y la diaria amargura.

Los poetas han sido los primeros que han revelado que la eternidad y lo absoluto no están más allá de nuestros sentidos, sino en ellos mismos. Esta eternidad y esta reconciliación con el mundo se producen en el tiempo y dentro del tiempo,en nuestra vida mortal, porque la poesía y el amor no nos ofrecen la inmortalidad  ni la salvación.

Nietzche decía: “No la vida eterna, sino la eterna vivacidad: eso es lo que importa”.
Luego entonces la función de la poesía, en un mundo vacío pero computarizado sirve de mucho y aunque no alivia, ni corrompe, purifica. No tiene más ideologíaque un alma y un espíritu en confrontación con todo lo que le rodea.

El periodista Braulio Peralta, en el prólogo a una larga y de las últimas entrevistasa Octavio Paz sentencia: “Heraldos de sí mismos, los poetas viven un mundo aparte: mensajeros del destino, en los tiempos modernos, pocos, muy pocos los escuchan,
los leen y atienden.

Vivimos con los ojos abiertos pero ciegos ante las premoniciones que nos anuncian.
¿De qué sirve pensar y sentir si todo ello no ayuda a vivir más y mejor?

El ser y la nada nos arrojan al vértigo de la ignorancia.Tendrá el poeta que gritar sus versos por teléfono, enviarlos por fax, a través de Internet,o leerlos por televisión?

Hasta eso, en los tiempos actuales, le está vedado; nadie quiere oír verdades a fin de siglo.
Eliot seguirá vivo para los mas mediáticos.

En tono de queja Peralta señala: “La poesía -la palabra del poeta- ha sido menospreciada en este siglo. Pero no ha muerto. Dicen que cada 50 años nace un poeta -poeta mayor,con ideas- en cualquier país. Poetas que defienden la poesía, porque los versos son inseparables de la defensa de la libertad. Sí: la poesía no se lee en los estadios.Pero no agoniza. En medio de la turbulencia del fin de siglo, algo queda: un puñadode hombres que describen el mundo con versos y prosa poética.

Y para concluir, que mejor que esta definición de poesía, vertida por David Huerta

(“filo Para cortar el tiempo en dos pedazos
De espejo, de sílaba o fuego, de ropaje
Caliente o de hospitalaria desnudez”)


Prócoro Hernández Oropeza (2012)

APARTIR DE ESTE AÑO 2018


Queridos amigos tan queridos, que hemos caminado juntos durante mucho tiempo por esta Senda dejando nuestras huellas imborrables, como amores de auténtica amistad y fiesta, hoy os dejo este poema que flota en mi océano como una tabla de salvación a la que fui asido mucho tiempo y hoy os la regalo porque he llegado a puerto y quiero descansar. No, todavía no me voy, pero empiezo a liberarme de la opacidad material de las cosas y vivir sonriendo sin tener más obligación que ser un espectador de la vida esencial. Que Dios nos ayude a todos.


Me voy despegando de la materia superflua,
como la muda del tiempo que involuciona
a la orilla del Genil donde planté mis sueños
o realidades convexas que son innecesarias.

Regalé mis libros,
me deshice de propiedades y columnatas,
de versos que escribí para conocer mi esencia
y del pasado que guardaba en un arcón florido.

Y empecé a sentir la calma del ave, cuando cruza el aire claro,
y paseé sin compromiso por la orilla del río,
juntando tiempo y agua, reflejo y sabiduría, desnudez
como símbolo de libertad.

Dejé que la poesía me cubriera los hombros
como un manto de aurora y ocaso. Me despojé
de las palabras vanas. Y hoy, sólo quiero
sentir los clamores de la hoja, que roza el viento al caer
como un vals de otoño que gira con serafines.

Dejé los pinceles y los lienzos entre las brumas de los colores
para poder recrear, con los ojos, ensueños con la mirada,
al contemplar el mundo sentado en un banco del jardín
ligero de equipaje.

© Luis Vargas Alejo