APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE POESIA



APROXIMACIÓN AL CONCEPTO, DEFINICIÓN Y MÉTODO DE LA POESÍA



Los intentos para definir la poesía han sido muy variados a lo largo de los tiempos, teniendo en cuenta la evolución y significado de la misma, desde Homero y Herodoto hasta nuestros días, las diversas corrientes y estadios por los que ha pasado, y  seguirá pasando, debido a los cambios tanto filosóficos como culturales por los que atravesó, atraviesa y atravesará, el lenguaje, se puede concluir que, la poesía y su ser, es indefinible, no así, el poema que la manifiesta literariamente.



Mis reflexiones sobre el aspecto fundamental de la poesía actual y su manifestación en la lengua castellana, pretenden dar, simplemente, un parecer sobre qué es la poesía, el poema y el poeta, y resumir y compilar las ideas al respecto que me han parecido mas sobresalientes y claras sobre éste tema de la mucha bibliografía existente, partiendo de algunas reflexiones de autores muy reconocidos. Trato de exponer, a modo didáctico de taller poético, mi visión de qué y cómo ha de ser la palabra poética, para manifestarse y hacer resonancia en los sentidos y poder alcanzar el título de poesía con significado artístico.



          ¿Qué es poesía? .-



Según Octavio Paz, la poesía, en su esencia, es una recreación y una revelación de lo ya existente, por medio del lenguaje literario, tras la elaboración en la conciencia del poeta. (Pero en realidad no está hablando de la poesía, sino del poema, salvo que llamemos poesía a todo lo que se escribe en poema, al igual que se llamó, en otros tiempos,  versificar,  a todo lo que se traducía por lírica y que, los griegos denominaron poiesis a todo lo que era literario bien en verso, bien en prosa.



Evidentemente, poesía es diferente a poema. Sin embargo, todo lo que se ha dicho sobre la poesía generalmente, define los efectos poéticos, pero no define la poesía, porque el concepto “poesía” es abstracto y, como tal, susceptible de ser considerado de una u otra manera, dependiendo de la percepción individual de los fenómenos de la naturaleza y el impacto sensible que produce en cada uno, susceptibles de ser inventados en cada opinión.



Cuando decimos “esto es poético” nos estamos refiriendo a que tiene belleza o nos parece bello. Nos impresiona, nos provoca emoción sentimental en aspecto positivo o negativo,  subjetivamente. “Esto es poético” se dice vulgarmente o cotidianamente para expresar que algo contiene gestos amorosos, que me enamora, que me suscita sentimientos dulces, melosos, de agrado y desenfado, o de pena y tristeza, pero que no define lo que es la poesía, ni eso es poesía, sino causas diferentes que provocan afectos y emociones sentimentales. (Cualquier arte puede provocarlo y cualquier desastre también) Pero siempre estamos hablando de los efectos de algo, pero no de “ese algo”.



Poesía en general es lo que define la expresión de:

sentimientos; la estética o la belleza por medio de la palabra, de forma que, otro (el lector), se trasporte a un mundo sensitivo diferente y que, además, signifique un bien intangible (espiritual) imprescindible para  la vida.



En definitiva, hay un acuerdo tácito entre todos de que es la manifestación de algo.  Y si esto fuera así, cualquier cosa sería poesía.



Éstas definiciones valdrían para asignarlas a cualquier manifestación artística como es la música, la pintura, la escultura, etc. Pero más aún…



Si os fijarais un poco mejor, os daríais cuenta de que pocos han explicado qué es la poesía, sino cómo es o para qué es. Y es lógico, la palabra “poesía” es un concepto, como ya hemos dicho, abstracto, que lo tomamos como algo concreto. Es decir, analizamos siempre las cosas por sus efectos, y no la cosa en sí, porque eso es muy difícil, y a veces, imposible. Cuando hablamos de “bondad”, por ejemplo, nos referimos a lo particular que se manifiesta en los actos que parecen buenos, a lo bondadoso, pero no nos referimos a la cualidad en sí y su esencia u origen. Lo mismo pasa con el concepto poesía.



Por lo tanto, lo que se define siempre son las cualidades que puede tener o tiene la poesía. Hacemos definición por los rasgos que atribuimos a algo, o por su forma de estar o de manifestarse.



Por lo tanto tendremos que distinguir entre poesía y poema.



Bécquer hizo una definición –por todos conocida- diciendo: “poesía eres tú”. Y es una buena definición (aunque luego veremos otras de otros autores). Quería decir, que poesía es la belleza que se manifiesta a través tuya, que está en ti, lo que tú eres, la procedencia de donde vienes, el fin a donde vas, la existencia, etc…y podía haber añadido: eres tú y la naturaleza y el origen o las fuerzas que forman el movimiento, las leyes del universo, la creación, la inteligencia, los sentimientos, lo que es y lo que no-es.



Lo que se define no es la poesía, digo, sino “el poema”, que sí acumula y define la poesía y es objeto de toda ciencia poética. porque fijaros:



Expresión de sentimientos…(no tiene porque ser sólo y únicamente manifestación poética, porque puede ser manifestación de una pintura, de un salto desde un avión en paracaídas, o el llanto ante la muerte de algún ser querido)



         - poesía, desde mi punto de vista, será el origen de esos sentimientos. Lo que lo produce. Y la expresión, como la misma palabra dice, será la forma de manifestarlo, pero no es la poesía en sí. ¿Y por qué esto es así? Porque la poesía es como una divinidad, que se encuentra siempre oculto, pero en presencia (la presencia es el ser de las cosas), lo ocupa todo y ha de ser captada para que se manifieste en nosotros o a través de nosotros. ¿Cómo lo hace la poesía? Con el poema



Estéticamente o con belleza … pues tampoco…



Porque estéticamente o con belleza se manifiesta cualquier acto que llamamos arte o que se encuentra en muchos elementos de la naturaleza, incluso en objetos creados por el ser humano. Además de la vida en sí que es donde radica toda belleza universal.



Por medio de la palabra… pues tampoco…



Porque por medio de la palabra se manifiesta todo en la comunicación humana, bien sea hablada o escrita.



En resumen, desde mi punto de vista, la poesía es “todo lo que es y está en el Ser” y sus manifestaciones naturales en lo creado. LA POESÍA ES SIMPLEMENTE CREACIÓN y así lo llamaron los griegos poiessis=creación.



Partiendo de aquí y entendiendo ésta metafísica ontológica, diremos que, por la necesidad de nombrar las cosas (precisamente para crearlas y recrearlas) convenimos llamar “poesía” al contenido total de todas las expresiones que hace el ser humano cuando lo hace en forma de poema (el cual, para que sea tal, deberá tener unas características especiales, utilizando como medio elaborador, el lenguaje articulado figurado escrito o hablado)

Será por tanto, la esencia del conjunto poético que se manifiesta, engloban y recogen, en todos los poemas escritos y manifestados por todos los que creen ser poetas o tener tendencia hacia la expresión poética, aunque cada poema es una unidad cerrada, inequívoca, que engloba toda la poesía en sí, “una totalidad viviente hecha de elementos irremplazables” dice O. Paz.



El poema se manifiesta con un lenguaje especial. Usa de la arbitrariedad semántica de las palabras, su gramática y morfología, la grafía,  el significado y significante del lenguaje científico y prosaico, trata de revelar el mundo subyacentes de significados emocionales y vivenciales  que, difícilmente, pueden expresarse  de otra manera.

Nunca se ha podido definir bien qué fue primero, si el pensamiento o el lenguaje, pero sí está demostrado, que no hay pensamiento sin lenguaje y viceversa, y que todo pensamiento viene precedido por una emoción. 



El poema (lo poético), por tanto, es un lenguaje. Pero, ¿qué clase de lenguaje?

 

Existen convencionalmente dos clases de lenguajes: el emotivo o evocativos y el indicativo.



Los lenguajes indicativos son calificados de informativos, y referenciales, mientras que los emotivos, simbólicos, no. La diferencia entre uno y otro es esencialmente la vieja distinción  entre el lenguaje científico y el lenguaje literario -- y, por excelencia, poético --.



Algunos filósofos explican que la sublimidad de la poesía actual se apoya en el hecho de que las frases poéticas son incitadoras en la forma, pero vacías de contenido. Los poetas emplean un lenguaje sugerente que no parece “decir” nada.



Esta teoría -- que a veces parece más bien una denuncia -- tiene, a primera vista, un aire bastante convincente: el lenguaje poético no parece describir la realidad, sino alguna otra cosa,  acaso “otra realidad”. La realidad que nace y subyace en la emoción, en los sentimientos, en los deseos y en los sueños de todo ser humano y que es inenarrable con el verbo común. 



Si examináramos como ejemplo algún verso de algún poema sin saber ni quién lo escribió, podríamos concluir con el filósofo José Ferrater Mora: en el verso,  “una ausencia de espejo ha devorado mis ojos...” ¿qué dice el poeta traducido el verso a un lenguaje informativo? Verdaderamente, algo bastante raro. Para empezar, “ha devorado mis ojos” es un poco alarmante; ¿en qué consiste y cómo se devoran los ojos, a menos que sea (cosa que el poeta no quiere decir) “de verdad”? Lo más probable es que sea un modo de decir que los ojos han quedado como ciegos. Pero esto es aún tolerable. ¿Qué ocurre con la “ausencia de espejo”? En primer lugar, ¿qué significa hablar, como si fuese una presencia, de una ausencia? Algunos filósofos han disertado ad nauseam sobre presencias y ausencias, pero, una vez traducidas, o interpretadas, sus digresiones, e inclusive sus juegos de palabras, se ha concluido que no eran más extravagantes que cualesquiera proposiciones modales, donde la ausencia puede ser entendida en términos de posibilidad. Puede que el poeta no esté lejos de entender las cosas -- o la ausencia de ellas -- de este modo, aunque se le haría magro favor, en cuanto poeta, en convertirlo en un especialista en lógicas modales. En segundo término, y sobre todo, ¿cómo concebir que una ausencia de espejo pueda devorar los ojos de nadie, incluyendo los muy reales del poeta?



¿Qué dice el poeta? De hecho, no dice (una vez más) nada de forma referencial o indicativo, sin embargo, sugiere imágenes emotivas. Parece, pues, que la división de los lenguajes en científicos (en general) y en poéticos (en general) es inevitable. O el escritor aspira a decir algo, en cuyo caso su lenguaje no será poético, o le tiene sin cuidado decir nada, en cuyo caso, su lenguaje no será indicativo, esto es, declarativo o, si se quiere, hipotético-declarativo; en todo caso, referencial o científico.



Es posible que pudiéramos hablar de otra clasificación de los lenguajes. Es evidente que entre el lenguaje de la poesía y el de la ciencia hay una diferencia cualitativa: el de la ciencia depende menos del contenido que de la forma o, mejor dicho, de la estructura. Es decir, la estructura del lenguaje científico es reversible; la del lenguaje poético, irreversible. El científico puede, si quiere, alterar el orden de los vocablos, o de los símbolos, siempre que cumpla con la condición de no alterar el sentido, conservar la correspondencia, mantener la sinonimia, el principio de simplicidad y la armonía.



El poeta, sin embargo, no puede alterar la estructura de su obra a riesgo de transformarla”



La distinción no está por lo que el lenguaje es, sino por lo que “tiende a ser”.” (Resumen de artículo o reflexiones sobre el lenguaje poético por  José Ferrater Mora, publicado en Internet)







          DEFINICIONES DE LA POESÍA.-



La poesía, en suma, a diferencia de la ciencia o de la prosa, parece obedecer solo ciertas leyes: sus propias leyes.



La poesía en suma es indefinible.



Cada poema es una unidad autónoma e independiente, dependiente del poeta. Es un ideal perseguido o una realidad conseguida. Como en el amor, el primer impulso interior te lleva a escribir o a enamorarte, pero luego hay que reflexionar y trabajar ese amor o esa creación poética.



Juan de Mairena dijo:  “Hemos de hablar modestamente de la poesía, sin pretender definirla, ni mucho menos obtenerla, por vía experimental, químicamente pura”



Juan Ramón Jiménez apostilló: “La poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se definiera, el definidor sería el dueño de su secreto, el dueño de ella, el verdadero, el único dios posible. Y el secreto de la poesía no lo ha sabido, no lo sabe, no lo sabrá nunca nadie, ni la poesía admite dios alguno, es diosa única de dios, por fortuna para Dios y para los poetas”



Vicente Aleixandre decía que la poesía “era conocimiento implacable”



Giacomo Leopardi:  “la poesía es perderse en lo infinito”



Pedro Salinas: “la poesía es encontrar la esencia de la realidad, descubriendo el tiempo y sus interrogantes”



Cesar Vallejo, decía: “Un poema es una entidad vital mucho más organizada que un ser orgánico en la naturaleza. Si a un poema se le mutila un verso, una palabra, una letra, un signo ortográfico, muere.” 



Saint-John Perse la definía como  “la ciencia del ser”.



Antonio Machado lo hizo “como la palabra esencial: inquietud, angustia, temor, resignación, esperanza, impaciencia contada con signos del tiempo y revelaciones del ser en la conciencia humana”.



Juan Ramón Jiménez afirmaba “que la poesía es el encuentro después del hallazgo”



Leopold Sedar Sénghor (poeta senegalés) “la poesía es el ritmo en la palabra que tiene por objeto expresar la densidad de un misterio en el primer momento inefable. Es una forma de economía y de sustitución de pudor que traduce mejor la rica profundidad de la emoción-idea, como cuando se dice menos para decir más”



Boris Pasternack también dice: “la poesía es la musicalidad de las cosas que discurre a ondas para recrear con la palabra imágenes visuales”



Y casi todos los poetas y estudiosos del lenguaje le han dado alguna explicación más o menos coherente, tratando de explicar lo que en su esencia es inexplicable –valgan estos ejemplos expuestos aquí y entresacados de muchas lecturas- pero desde mi punto de vista el que mejor define qué es la poesía es:



CONCEPTO DE POESÍA DE OCTAVIO PAZ



Octavio Paz en su obra “La casa de la presencia”  dice:  “la poesía es conocimiento, salvación, poder y abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, dialogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, Epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no-dirigido. Hija de azar; fruto del cálculo.



Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo. Obediencia a las reglas; creación de otras. Imitación de los antiguos, copia de lo real, copia de una copia de la Idea. Locura, éxtasis, logos. Regreso a la infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Juego, trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata. Visión, música, símbolo. Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal. Enseñanza moral, ejemplo, revelación, danza, dialogo, monólogo. Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabras del solitario. Pura e impura, sagrada y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida, hablada, pintada, escrita, ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno: el poema es una careta que oculta el vacío, ¡prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana!”



CONCEPTO DE POESIA JORGE LUIS BORGES



“Creo que la poesía es algo íntimo, algo tan esencial, que no puede ser definido sin diluirse, sería como tratar de definir el color amarillo, el amor o la caída de las hojas en el otoño. Yo no sé cómo podemos definir las cosas esenciales. Se me ocurre que la única definición posible sería la de Platón, precisamente porque no es una definición, sino porque es un hecho poético. Cuando Platón se refiere a la poesía dice: "Esa cosa liviana, alada y sagrada". Eso, creo, puede definir en cierta forma a la poesía, ya que no la define de un modo rígido, sino que ofrece a la imaginación esa imagen de un ángel o de un pájaro.



Si sentimos placer, si sentimos emoción al leer un texto, ese texto es poético. Si no lo sentimos, es inútil que nos hagan notar que las rimas son nuevas, que las metáforas han sido inventadas por el autor o que responden a una corriente tal. Nada de eso sirve. Primero debemos sentir la emoción después tratarnos de explicar o comprender ese texto. Si leemos un poema como un juego verbal, la poesía fracasa; lo mismo ocurre si pensamos que la poesía es solo un juego de palabras. Yo diría más bien que la poesía es algo cuyo instrumento son las palabras, pero que las palabras no son la materia de la poesía. La materia de la poesía -si es lícito que usemos esa metáfora- vendría a ser la emoción.”



Yo creo que la poesía no es un poema. Porque qué es un poema: es tal vez sólo una serie de símbolos. La poesía es el hecho estético que se produjo en el ser de la naturaleza y que se revela cuando el poeta lo escribió, cuando el lector lo lee, y siempre se produce de un modo ligeramente distinto.



CONCEPTO DE POESÍA DE GONZALO ROJAS



1) Desconstrucción de todo sujeto, con las consecuencias que eso implica para la desconstrucción sintagmático;

2) Desconstrucción de la metáfora, con las consecuencias que ello implica para la destrucción paradigmático;

3) Recurrencia a los modos escriturales del habla (oralidad u oralismo, como se suele decir):

4) Búsqueda de la multiplicidad de sentidos. que va más allá de las sugerencias del símbolo o la ambigüedad que privilegiaba el superrealismo;

5) Tendencia al palimsesto, es decir, a presentar un significado político/histórico/etc. escondido, es decir, a decir sin decir;

6) Difuminación de las fronteras del texto, lo cual enriquece el papel semántica de lo que es casi su parte integrante: el título, hasta aquello que se suele ver como exterior (dedicatorias, fechas, notas, comentarios al margen, epígrafes, indicaciones de origen, etc.);

7) Tendencia a valorar, como diría Carlos Bousoflo, los "planos reales" por encima de los "evocados", es decir, tendencia a no buscar el valor de las imágenes en espacios o sustancias que las trasciendan (a esto se le ha llamado "objetivisrno" u "objetalismo", y hasta "neo-objetivismo");

8) Prosaísmo (en su primer aspecto, derivado de "prosa"), es decir, tendencia a prescindir de los marcos de presentación y expresión musical asociados tradicionalmente al verso o a revalorar las estructuras narrativas;

9) Prosaísmo (en su segundo aspecto, derivado de "prosaico"), es decir, tendencia que, más allá de querer escandalizar al lector como ocurría en la primera vanguardia o de sugerirle elementos demoníacos o carnavalescos como ocurría en el modernismo, desea rescatar toda la realidad sin plantearse problemas de legitimidad moral o estética;

10) Apertura de los diálogos intertextuales a todos los textos, sin plantearse problemas de legitimidad ni hacer reparto de valores, valores con los cuales antes se contaba para el proceso de significación y que habían sido parte esencial de la llamada antipoesía.

Pareciera, en principio, que el tono de la poesía de Gonzalo Rojas difiere fundamentalmente de la poesía actual en cuanto a la apercepción de un sujeto fuerte, egotista, idéntico a sí mismo. Pero si se lee “Del relámpago”, por decirlo así, de una sentada, se observa que se va creando no una sola imagen de un hablante lírico ficticio -algo así como un protagonista de toda su poesía-, sino múltiples. A lo largo de esta multiplicidad se encuentran variaciones que recorren la gama pluriplanar, desde la bravata ("Y nada de lágrimas") hasta la autohumillación ("Me arranco las visiones"), desde la autodenigración ("He comido con los burgueses") hasta la predicación de la autosuficiencia de la palabra ("Pero las palabras arden: se me aparecen / con un sonido más allá de todo sentido, / con un fulgor y hasta con un peso especialísimo"). Un sujeto presa de infinitos avatares, que anuncia claramente el plurisujeto de La ciudad y Vida, de Millán, o el tono de vértigo autoinmolador en la poesía de Zurita, algunas de esas "templanzas de acero" en el Contradiccionario, de Eduardo Llanos, y hasta ese verbo aparentemente frío pero que esconde tonos diversos y variados, como en Pie del efímero, de Raúl Barrientos, en Exit, de Gonzalo Muñoz, o Introducción a Santiago, de José Ángel Cuevas. Todas estas tonalidades (o destonalizaciones) subjetivas homologan tonalidades comunes del habla en Chile y hasta los avatares del ser chileno, como podrá verse en los ensayos de Félix Schwartzmann o Ariel Peralta. El sintagma entonces, reproduce esta desdentificación del sujeto en un verbo tartamudeante, aprensivo, lleno de paréntesis y correcciones, construido muy lejos del esquema gramatical de fondo: sujeto -verbo-complementos (como ha estudiado Nelson Rojas en la obra citada). Como ilustración ideal de todo esto, véase "Aparición":

Por un Gonzalo hay otro, por el que sale

hay otro que entra, por el que se pierde en lo áspero

del páramo hay otro que resplandece, nombre por nombre, otro hijo del rayo, con toda la hermosura

y el estrépito de la guerra, por un Gonzalo

veloz hay otro que salta encima del caballo, otro que vuela más allá del 2,000, otro que le arrebata

el fuego al origen, otro que se quema en el aire

de lo oscuro: entonces aparece otro y otro.

Descomposición del tropo: La poesía superrealista (de Huidobro a Lihn) consuma el destronamiento del plano evocado en la metáfora como plano superior, lo que eventualmente conducirá a la relegación del binarismo constructivo que se observa en la poesía actual. La analogía suele ser informativa, conjeturante, pero no ata un plano inferior (lo real) a uno superior (lo evocado). Por este camino se llegó a la antimetáfora (plano evocado inferior y hasta denigrante.) la que se encuentra, por cierto, en abundancia en la poesía de Rojas. Por ejemplo, el poema "A esa empusa" ("todo fue polilla a lo largo del encanto"), o el final de "Críptico" ("Lo / mohoso es el cuchillo").



La recurrencia a los modos escriturales del habla: anáforas, repeticiones, autocorrecciones, interrupciones, anacolutos, contradicciones, paranomasias alógicas, etc. Todo ello remite a un hablante cuya escritura está constantemente transformándose, corrigiéndose, engañando y engafiándose, mintiendo o exagerando, pero siempre diciendo la verdad. Esto es lo que hemos llamado "la escritura del renegado" jugando libremente con ese palimsesto lírico que es "Torreón del Renegado" ("cuchillo / ronco de agua que no escribe"): el hablante marginal, errante, que de pronto irrumpe en el centro de la conmoción "a ésta la casa loca del / ser y más ser"), atormentándose en un decir lleno de negaciones y sarcasmos ("A esto y nada, que se abre / por obra del vértigo / mortal"), es la voz del río Renegado cuyo torrente furioso puede a su vez ser secuestrado ("medido en tiempo que arde y arderá") gracias a la mediación de "Hilda / honda que soñó este sueño". El río y el hablante, reunidos por la mujer ("hiló hilandera en el torrente, ató / eso uno que nos une a todos en el agua / de los nacidos y por desnacer"), viven un mutuo secuestro: palabra (hablante), soñador (mujer), cuchillo (río Renegado). No sólo "de lo alto del Nevado de Chillán baja turbulento El Renegado", sino que entre estos aullidos roncos baja también la voz del hablante. Aunque el autor niegue esta relación, está en la esencia de la ironía y el palimsesto que el emisor, por decirlo así, se lave las manos, y en realidad se trata de significados no emitidos, pero que constituyen mensajes de un carácter eminentemente no verbal: sólo es posible probar la ironía o el palimsesto examinando el grado de coherencia / incoherencia del texto con elementos que constituyen su frontera e, incluso, con elementos extratextuales. Cuando la incoherencia se da intemamente en el discurso textual, la ironía se transforma en sarcasmo y el palimsesto en alegoría (lo que constituye también una faceta importante en la poesía de Rojas). Para que la ironía exista, tiene que haber lectores-víctimas que no la entiendan; y nada quita que la víctima sea el propio autor (en cuanto su lector).

(Resumen de artículo de Jaime Giordano: Diálogo con la poesía actual, editado en Internet)



Y dicho esto, podemos añadir que:



La poesía puede o no puede contar cosas, pero nunca transmite información al modo de la novela o la prosa poética. No es narradora de hechos, sino de emociones.  Por ello se trabaja con imágenes que generen exaltación o emociones que susciten sensaciones de todo tipo, desde el placer al dolor.



La poesía es un metalenguaje donde lo que destaca es cómo están dichas las cosas, al margen del tema tratado que, muchas veces o la mayoría de ellas, no es lo importante.



A través de la poesía se investiga la realidad y se comunica. Colmamos nuestras aspiraciones estéticas, superamos las limitaciones de la vida finita, dominamos la muerte e intentamos ingresar en la eternidad, ya que se centra en el interior de la persona y no en el exterior. El poeta ingresa en otra dimensión distinta a la realidad para trasformarla y expresarla de distintas formas líricas.



El yo dialoga con el tú que ocupa el lugar del mundo objetivo, existiendo una íntima correspondencia entre el yo y su desdoblamiento en el tú.





          ¿Qué es por tanto el poema? .-



Rimbeau afirmó que “el poeta es el poema” ya que la poesía es la visión instantánea que nos hace descubrir lo desconocido, no en una lejana tierra incógnita, sino que se realiza en el corazón mismo de lo inmediato del ser. “El poeta trabaja para volverse vidente”



Un poema es una estructura emocional “pensada sin pensar” que forma una unidad única, cuyo fundamente sólo lo conoce el poeta, si es que es consciente de parte o del todo de dicho poema, porque normalmente, una sola palabra es licitadora de un tema poético, a veces, más que por su significado objetivo, por el subjetivo que le sugirió al poeta, que le lleva a explicar lo inexplicable.



El verso o la línea es el componente principal del poema, el cual está compuesto de una sola palabra o de varias, cuya peculiaridad principal está en el sentido metafórico que llega a alcanzar dicha línea o líneas, que van desarrollándose en forma estrófica o columna, constituyéndose en un molde rítmico a través del cual el poeta plasma los modos de expresarse, decir, ser y querer.



Con el ritmo se consigue dicha comunicación a modo de “tan-tan” o forma primitiva y arcaica de comunicarse, y lo hace dependiendo de la posición de las palabras, los morfemas, los lexemas, los acentos, las pausas y los espacios.



Partiendo de la espacialidad de la palabras Guillaume Apollinaire creó el llamado “Caligrama” o poema de composición tipográfica que reproduce la forma del objeto que motiva el tema poético. Fue el precursor del surrealismo literario, haciendo coincidir las figuras con el texto.



El poema, por tanto, es un producto de un ámbito cerrado en el que prevalecen las imágenes y no un argumento. Es un hecho del lenguaje en el que, si se varía la organización léxica o verbal, varía el sentido de dicho poema.



En el poema se vislumbra todo aquello que no se ve, ya que si se viera o se tocara dejaría de ser poesía y se convertiría en prosa narrativa o, cuanto menos, en prosa poética.



Juan Ramón Jiménez dijo. “no soy un literato, soy un poeta que realiza el sueño de su vida a través de convertir la palabra y su significado en lo único que importa: la belleza”



Y añadía...”la comunicación de la poesía no es hacia el grupo, sino hacia el individuo. La poesía para el poeta no es una labor del hombre sino “la labor de hombre”: es la vida. Poesía pura no es poesía reglada ni casta, ni noble, ni química, ni aristocrática, ni abstracta. La poesía auténtica y de calidad pura es la poesía que responde y despierta, es la poesía “responsable”, porque el hombre poeta debe responder de los sueños del hombre dormido.  El poeta verdadero es el que consigue responder con su mitad consciente, de lo que escribe su mitad subconsciente, oscuro o claro, absurdo o lógico, natural o extravagante. Debe responder siempre de cualquier extremo poético para que hable, escriba o cante manifiesta o silenciosamente. El poeta debe soñar, admirar, discrepar e inventar la vida y el mundo en cada poema.



Mallarmé afirmó que “el verso es la línea escrita perfecta”



La palabra “verso” proviene de la palabra latina “versus” que, en su origen se refería al movimiento de ida y vuelta ejecutado por el labrador al arar la tierra. Por eso el recorrido de un verso a otro es lo que genera el movimiento rítmico dentro de una estrofa o de un poema.



William Bather Yeats afirmaba: “el poema es un conjunto complejo y bien ensamblado de imágenes, sonidos y ritmos. Es un juego de palabras que descubren la semejanza de las cosas, sus antítesis, significados ocultos, construyendo rompecabezas simbólicos en la mezcla de significados”



De aquí que el poema sugiera más que describa o cuente. Dice sin decir, de forma hermética y completa, sin que esto quiera decir que tenga que rozar con el esoterismo de Hermes, ni mucho menos, sino que debe ser una unidad comunicativa indestructible, inatacable e inalterable a modo de esfera que encierra todo en sí misma. No es una parte de un todo, sino que es el todo unificado,  aún sin llegar a ser la unicidad que sólo ha de existir en la cualidad del Ser Supremo. Tampoco esto quiere afirmar el oscurantismo que mucha poesía encierra en sus palabras que no llegan a comunicar por incomprensibles o no ocupar el justo lugar en el verso o en el poema, pues un poema no necesita de la erudición, del tecnicismo semántico o de las imágenes rimbombantes  para que sea bueno. Se puede escribir un poema responsable y puro con palabras sencillas de léxico corriente o vulgar, incluso con palabras inventadas. Cómo hemos dicho, el poema depende del ritmo que producen los acentos, las pausas y la espacialidad de las palabras en el contexto poético.



Pero aún podemos ir más allá y manifestar que, cada palabra, cada verso o línea, cada estrofa, es una unidad independiente dentro del poema, porque en cada una de esas partes hay un fragmento del sentimiento o de la emoción que embargó al poeta mientras creaba. El poema es el todo, o la conciencia del conocimiento completo.



Cada verso y estrofa es una síntesis del pensamiento suscitado por los sentimientos que se elaboraron mediante procesos complejos a través de los sentidos que aprehenden las cosas y las situaciones, convirtiéndolos en “sentires” o “sensibilidades”, por lo que el motor del pensamiento es siempre el sentimiento y, el sentimiento, la causa del poema.     



          Las formas de la poesía.-



Cesar Vallejo nunca se sujetó a reglas y decía que para poetizar “había que redistribuir la lengua común” y así utilizó sustantivos por adjetivos e inventó onomatopeyas eliminando los nexos entre palabras o versos y también utilizaba palabras que no figuraban en el diccionario o las inventaba.



El significado de las palabras no debe ser estático y la poesía debe ser el movimiento de las mismas.



Cada poeta inventa su propio movimiento, eligiendo las palabras que le son afines, configurando con ellas un dibujo singular.



Este movimiento es lo que llamamos “ritmo”



El ritmo en poesía se debe sentir como se siente en una melodía, a base de seleccionar las palabras y disponiéndolas de forma cerrada o forma particular de colocarlas verbalmente, alterando su espacio gramatical lógico si así conseguimos más ritmo o más expresividad.



Lo importante es saber adaptar lo que se dice a cómo se dice.



El inicio de un poema lleva a su culminación porque te conduce a su totalidad. Este inicio lo produce un sueño, un encuentro, un recuerdo, una visión, un deseo...

Y podemos iniciar un poema con una       interrogación

                                                                   comparación

                                                                   exclamación

                                                                   negación

                                                                   afirmación

                                                                   descripción

                                                                   o diálogo.



Cuando no te dejas ser lo que eres, enfermas, pues de la misma manera, cuando te mutilan tu forma de expresión poética dejas de ser tu.

El concepto de la vida en Fernando Pessoa, por ejemplo, se desdobla al escribir y presentaba registros poéticos distintos, y decia:



“Procuro decir lo que siento

Sin pensar en lo que siento

Arrastrando las palabras en la idea

No logrando sentir lo que debería sentir

Y aún así, soy alguien

Que descubre la naturaleza

Argonauta de verdaderas sensaciones”



En definitiva, nos da una sugerente definición de cómo hacer poesía y para qué sirve.



          El verso libre y el regular.-



El verso regular es propio de la poesía tradicional y clásica, donde el ritmo lo impone el número fijo de sílabas, la rima y las pausas métricas.



La poesía actual tiende y se manifiesta en el verso libre, incluso se pretende que no haya ninguna rima ni consonante, ni asonante. Se trata de determinar el ritmo del poema a través de la emoción del poeta, de su intuición y decisión personal en cada verso.



Cada poeta debe conseguir su propio ritmo por la emoción vivida, pero para conseguir ese ritmo hay que tener fluidez y alguna regla rítmica que no se pueden eludir en el poema. Es necesario, por tanto, conseguirlo a través de:

repetición de palabras

versos que comiencen por el final del anterior

versos cortos junto a otros largos

tener ausencia de uniformidad

hacer encabalgamientos (invadir el verso siguiente si lo que desea expresar es muy largo)

combinar versos coincidentes en la acentuación de las palabras

buscar la espacialidad de las palabras en cada verso (el sitio justo que le corresponden o quiere el poeta que le correspondan).

Cada poeta decía (Gustave Kahn) experimenta su emoción en forma de olas, con una distinta inspiración y amplitud.



Navarro tomás, define el verso libre diciendo que “el único elemento tradicional indispensable es el ritmo. Pero no es el ritmo acentual silábico, sino el ritmo propio, espontáneo y adecuado que se produce por la emoción íntima del poeta”



Es importante conocer la opinión sintetizada de Vicente Huidobro sobre su concepción de poema, que se conoció como la teoría creacionista, donde dice:

Que el poema es la inauguración de un mundo independiente de la realidad, donde “se combinan palabras e imágenes descubriendo la palabra latente que está debajo de la propia palabra, siendo la poesía como es, “la palabra recién nacida”

Huidobro le daba mucha importancia a la no utilización de los adjetivos en los versos y utilizar en su lugar sólo sustantivos: “evitar adjetivizar porque éste si no da vida, mata”.

Añadía que el poeta debe alejarse para hacer poesía del lenguaje hablado, incluso crear nuevas palabras que los demás entiendan y signifiquen:

“Que el verso sea como una llave

que abra mil puertas

una hoja que cae: algo pasa volando

cuanto miren los ojos creado sea

y el alma del oyente quede temblando”



y pensaba que “el poeta es un pequeño dios”



La poesía en definitiva es un lenguaje con un sentido estético y coherente no con la realidad, sino consigo mismo, cuyo estilo moderno, tiende a sugerir, crear ambiente emocional, hacer soñar como una melodía o como una magia que invoca la existencia u origen de las cosas, las revela, las recrea y las saca de su ocultez para que el “esotro” pueda reconocer en su inmediatez y ver por dentro las cosas poniendo en movimiento la emoción y los sentimientos descubriendo lo oculto de la vida, lo que no se puede explicar de otra manera, lo innombrado, lo misterioso del ser, lejos del esoterismo y de la ciencia.



Es una forma de existencialismo o “realidad degradada” como lo titula “Zbiguiew Herbert” diciendo que “ lo más bello es aquello que no existe” porque podemos imaginarlo como queramos, creándolo según nuestro concepto de vida y de existencia, según nuestra peculiar manera de captación de los objetos y según nos apetezca simbolizarlo.



Se recurre a desmitificar el mito y volverlo a componer, es decir, se recurre a desacralizar lo sagrado y mitificar lo vulgar mediante escepticismos, ironía, imágenes fantásticas, lenguaje expresivo e ideas “dadaístas” –usar lo que no es propio de un uso concreto o lo que no sirve- y símbolos conceptuales.



Algunos poetas usan para crear poemas modernos lenguajes cotidianos, pero evitando estilos preconcebidos –se trata de evitar la dicción poética con el mismo cuidado que otros ponen en adquirirla- y el éxito es sorprendente porque choca, hace pensar y revoluciona a los super-entendidos y ortodoxos eruditos de la literatura y la lingüística.



En mi opinión, para ser un buen poeta, no es necesario –aunque convenga y sea formativo- conocer la historia de la poesía y de sus diversas tendencias, ni tan siquiera las obras de otros autores, porque la poesía es una abstracción del sentimiento expresado con el lenguaje, por lo que sólo hace falta conocer los secreto del lenguaje y aplicarle recursos idiomáticos que vulneren la prosa, la trascienda y la metaforseen en melodía pura, ritmo, símbolo, idea, espacio, tiempo, dolor, amor, sufrimiento, alegría y cualquier otra pasión humana revelada, nunca describiéndola sino sugiriéndola o simbolizándola.

Oler algo y tras el sentido del olfato sacar emociones que expresadas con léxico metafórico, a veces agresivo, a veces refinado, cortante otras, atemperándolo con la ternura, usando la paradoja, etc, sin hacer referencia a ninguna historia, ni a lo convencional que se narra o cuenta, sacar con el poema un nuevo perfume que los demás puedan oler.



Para Vicente Aleixandre, hacer poesía es explorar la realidad para descubrir lo subyacente, por lo tanto, es conocimiento investigador. Vislumbrar ideas a través de los símbolos que emergen de las cosas y están ahí esperando que alguien los vea, los descubra y los saque a la luz. Esto es hacer poesía.



Esta forma de entender la poesía nada tiene que ver con la estructura lingüística, con la medida ni las formas estilísticas clásicas, sino que tiene que ver con la intuición y la sensación, con la libertad de expresión y el mundo visto desde una cuarta dimensión.



Porque, indudablemente, las cosas no son como son, ni las reconocemos como son, sino como quisiéramos que fueran. Cada poema es algo diferenciado y diferente, pues refleja la subjetividad del individuo sobre las cosas, para trasformarlo, sin fantasías irreales, en el conocimiento de su propia vida. Ciertamente nadie escribe poesía para otros –aunque el que escribe esté abocado y deseoso de ser leído- se escribe para sí mismo. Los que lo leen se ven o no reflejado en ella y pueden ver o no las cosas, pero el poeta ya las entiende y las ha visto, entendido y aceptado, aunque sea la duda eterna.



Pedro Salinas también opinaba que la poesía era la esencia de la realidad y, para ello, él busca en sus poesía “el tiempo”, busca eternamente la esencia de la mujer, con ”La Voz a Ti Debida”, desligando tiempo de espacio, tratando de ser eterno en cualquier lugar y en un tiempo desaparecido.



Debido a la simbología poética, las metáforas, las imágenes, la poesía nos lleva a un “hermetismo”, a un algo misterioso de difícil comprensión. Nos lleva a lo oscuro para que encontremos la luz. Si la poesía pudiera ser el encuentro después del hallazgo, evidentemente, para descubrir la esencia hay que encontrar el camino, abrirlo e indicarlo en el mapa poético. Si lo revelado es un misterio, deja de ser de interés y lleva al desánimo y desesperación del receptor poético. La alucinación que produzca ha de ser coherente y estar en relación con las cosas que pasan y con las cosas que se sienten –las que se pueden ver y las que no se pueden ver- porque de otra manera, no reconoceríamos las cosas y diríamos que el misterio es el propio poema o el poeta, y no podríamos decir que el poema descubre el misterio: debe ser un jeroglífico o un laberinto con entrada y salida.



Por tanto, ensamblar bien las imágenes con los sonidos y los ritmos nos dará una comprensión de lo manifestado y, en el peor de los casos, mediante antítesis, conseguiremos que se descubran los misterios o significados ocultos de la sensibilidad, del sentir y la emoción que le ha suscitado al poeta algo –sin importarnos que “algo” o que objeto ha sido el que suscitó la belleza del poema aclarador de lo presentido o posibilidad de – en la combinación de significados que sinteticen lo esencial, es decir, la simple belleza de los pétalos de una rosa que externamente es visible y provocadora y que, sin embargo, la serenidad de la poesía la recrea, la presenta cogida de su tallo, para que la puedan ver los ciegos, oír los sordos y oler los sin-olfato.



A veces es necesario inventar reglas poéticas para llevar a cabo la tarea que presenta la poesía y convertir la palabra sustantiva en adjetiva, onomatopeyizar las sensaciones, eliminar los nexos del lenguaje y crear metáforas que no se parezcan a su homónimo en nada.



          EL LOGRO ESTÉTICO –EL INICIO DE UN POEMA- 



El logro estético depende de cada una de las palabras que componen el poema y del contacto entre ellas para formar los versos. Por eso, lo más importante, es saber iniciar el poema con la palabra adecuada, eligiendo la que mejor exprese la causa y afecto de lo que queremos conseguir.



Realmente las posibilidades son inmensas:

Si iniciamos con interrogación, estaremos incluyendo de entrada al receptor interpelado.

Si iniciamos con una comparación, estaremos ampliando la visión de lo que deseamos señalar y dirigirlo hacia el terreno que queramos.

Si iniciamos con una exclamación, estaremos magnificando la fuerza del poema, ya que exclamar es expresar algo con vehemencia.

Si iniciamos con una negación, estaremos destacando las carencias, prohibiciones, desesperaciones que provoquen la curiosidad del lector.

Si iniciamos con una afirmación, estaremos reafirmando lo que se dirá después.

Las reiteraciones se suelen usar para expresar lo angustioso y lo abyecto.



El verso libre se caracteriza por:

Ausencia de rima

No tener regularidad silábica

No estar dentro de moldes estróficos

No tener métrica

Renunciar a toda normativa clásica y reglada

(Tiene irregularidad y ausencia de uniformidad)



Pero no puede renunciar a los artificios poéticos, a las estrategias para la consecución del ritmo en el poema.



Sólo debe responder a “la necesidad interna del poeta”



El poeta debe darse cuenta de lo que va sintiendo en su interior,  intuitiva o intencionadamente, e ir acompasando la duración silábica, como una armonía, a ese sentimiento que le guía en su creación. El ritmo depende de las necesidades internas del poeta.



Lo narrativo en un poema no es propio ni posible, ya que el poema no puede construir un mundo de referencias reales ni puede configurar un universo de acciones y sucesos. Sólo se pueden admitir fragmentos de la realidad siempre que estén condensados, rotando en torno a un punto clave, pero sin recrear una realidad describiéndola, sino creando la realidad poéticamente con elementos de la narrativa sin que sea un relato, sino una magia que sugiere, rítmicamente cantada.



          EL RITMO.-



La verdad es que,  muchas veces, criticamos los poemas porque se nos rompe el ritmo al leerlos y, si tenemos al poeta delante, se lo indicamos y le sugerimos buscar dicho ritmo, pero nadie es capaz de decir o explicarle al poeta cómo conseguirlo o por qué se rompe dicho ritmo. Es como si el ritmo adoleciese de explicación y coherencia, de norma. Es música, pero no se atiene a las reglas de los pentagramas y de la escala musical. Es mucho más complejo, porque no se realiza con notas musicales, sino con la conjugación y juego de las palabras, cuyo sonido está dentro de cada fonema, de cada sílaba acentuada o no, de su inicio y terminación, del tiempo verbal usado, etc. Es intuitivo y como dijimos antes solo responde a la necesidad interna del poeta. Por eso, a veces, el lector no coge dicho ritmo o lo ve arrítmico, dado que no ha penetrado en la necesidad del poeta al escribir y su estado de ánimo. Al igual que la música moderna, donde a veces, las notas parecen estridentes y descabaladas, así el ritmo en el verso, puede ser alterado – y de hecho se altera- para conseguir efectos sorpresivos y de impacto emocional. Al no haber reglas definidas, es dificilísimo concretarlo o matizar una explicación lógica del ritmo. No obstante diremos normalmente el ritmo se puede conseguir con:



Mezclando versos muy cortos con versos muy largos, de forma que vayan expresando los estados emocionales del poeta (los cortos indicarán tensión. Los largos indicaran pausa acompasada y tranquila)

Usando el encabalgamiento de los versos (es decir cortándolos y pasándolos al siguiente verso)

Haciendo coincidir versos de igual medida a lo largo del poema alternativamente

Movimientos laterales y desviaciones que segmenten los estados anímicos, los vuelvan a unir y lleven a la melodía de un tan-tan casi ancestral. Sería parecido, por darle una imagen concreta, al canto de una madre que intenta hacer balbucear a un niño pequeño que se inicia en el habla.



El ritmo, por tanto, es la armonía que resulta de combinar los componentes del poema. Para más abundamiento escucharemos en su descripción del ritmo a Maiakovski en este poema:

Ando y gesticulo –berreo-

Acorto el paso para no entorpecer el bramido

Berreo más deprisa al compás de mis pasos

El ritmo va naciendo atravesando como un rumor

Que saca palabras aisladas.



¿De donde procede el rumor? No se sabe, pero si observamos que esta repetición sonora forma el ritmo, es un ruido o un balanceo, es la repetición de cada fenómeno que se marca mediante el sonido.



Cada vez que el poeta realice un poema debería comprobar su ritmo y, la forma de hacerlo, es probar diferentes combinaciones del lugar de cada palabra y comparar los resultados. La mejor combinación será la que tenga mejor sonido.



El ritmo reproduce las reacciones del poeta y no puede improvisarse. Si se cambia el ritmo deseado, cambia la significación del poema. De ahí lo difícil de conseguir un buen poema a pesar de que el tema sea muy interesante y las imágenes muy sugestivas...sin ritmo apropiado, no hay poesía.



La poesía no tiene por objetivo inventar una realidad similar a la que vive el autor-lector,  sino conseguir una emoción nueva sobre un mismo tema o sobre cualquier evento. No tiene, por tanto, lógica, ni utiliza el raciocinio. Debe buscar la expresión estética con el ritmo que palpita en el poeta. Es un despliegue lingüístico que se intenta organizar creando efectos de sentido rítmico aunque pareciera no tener sentido real, porque se trata de conseguir que un poema signifique algo del sentir interno y nada más.



El poema lo trastoca todo: traspasa las preguntas y las convierte en respuestas, viola las reglas gramaticales y semánticas, quebranta las palabras y las corta usando espacios en blanco, dice y oculta lo dicho, siente miedo y valor, abrevia el verso y lo alarga, busca el yo en una profunda reflexión que se desliza por los versos hasta hallar lo encontrado.



          LA ESPACIALIZACIÓN.- 



A  través de la espacialización se realiza el ritmo y el sentido del poema.



La espacialización refleja gráficamente un ritmo que responde a necesidades expresivas de los sentimientos, las emociones y los sentimientos, haciéndole ser una especie de guía.



No existe ningún pensamiento o sentimiento sin representación verbal. La forma de hacerlo es precisamente su representación. Nada termina en forma sino en idea, por eso la forma no termina nunca.



Podemos enumerar tres formas de espacialidad:



          La línea poética fluyente:



Es un poema que se construye a partir de las proyecciones del significado poético de un verso sobre otro.



Por ejemplo en estos versos de José Gutiérrez, veremos



“siete caballos sobre siete estelas

en el templo                            siete

caballos devorando al oficiante...”



          La línea poética fragmentada:



Es un poema que se construye a partir de líneas poéticas rotas (dos partes separadas en el renglón) separando conceptos antitéticos o complementos directos e indirectos del verbo.



Ejemplo en Gerardo diego:



                                          Alguna vez ha de ser

La muerte                                                                       y  la vida

Me                                                                                     están

Jugando                                                                         al ajedrez.





          La línea poética diseminada:



Es un poema que se construye a partir de líneas con amplios vacíos irregulares a los que cada lector accederá libremente.



Esta forma de hacer poesía está basada en la imagen visual que, sin duda, atrapa al lector, llegándose a utilizar formas insólitas, porque la imagen gráfica puede ser la forma que adopta el poema o surgir del propio poema con orden arbitrario, tanto de dibujos, como de fragmentos de palabras o distancias entre ellas. En este tipo de poesía no suele haber signos de puntuación y las palabras van y vienen, por lo que el poeta ha de tener mucha habilidad para conseguir el efecto deseado. (También había que tenerlo en la poesía clásica para rimas y medir al mismo tiempo y conseguir así el efecto)



Con esto se consigue dirigir la mirada del lector hacia el poema.



De aquí nos nace otro concepto de poesía o abundamiento de los mismo, pudiendo afirmar que la poesía más que ideas son cosas que entran por los sentidos a través de las imágenes.



Cuando unimos las imágenes visuales con otras imágenes de la nueva expresión del lenguaje, el poema se enriquece y absorta.

Un gran ejemplo de esto es Giuseppe Ungaretti: que utiliza un espacio interior vacío para proyectar su idea nuclear “la nada”, con páginas en blanco, con fragmentaciones y síntesis expresiva y dice:



“Aquí llega el poeta

y a la luz vuelve luego con sus cantos

                                                                                y los dispersa

de este poema

me queda

                             aquella nada

de inagotable secreto”.



          ¿QUÉ DEBE PRODUCIR LA POESÍA?



La poesía debe producir un encantamiento en el lector y que se consigue combinando significados y sonidos y, en función de esto, trasmitir un efecto emotivo y un ritmo.



El sonido de las palabras deben trasmitir el ritmo interior que el poeta ha sentido como una tonadilla que se repite y es producto de la impresión emocional que recibe dicho poeta ante el objeto o situación que provoca el poema y le inspira bajo la musa,  haciéndole musitar musarañas.

El poeta juega con la musicalizad de las palabras, de las sílabas y de los fonemas para conseguir esa tonadilla, explorando su significado potencial. Debe, por tanto, conocer bien el vocabulario y su semántica real o crear uno inventado.



La repetición de un mismo fonema (letra) conlleva un efecto sonoro rítmico que crea una geografía melodiosa. No hay que olvidar que la música en Grecia, Egipto y en las primeras culturas ancestrales, se representaba por grafías o fonemas que representaban los sonidos largos o cortos según los signos que las acompañaban, como símbolos del sonido. Después se fue creando un idioma musical que es lo que hoy conocemos por solfeo.



          ¿QUÉ ES LA POESÍA -TRASMITIDA EN POEMAS- ENTONCES? 



Es una forma de conocimiento que no explica nada, sólo insinúa. Desarrolla un tema que es apercibido desde distintos pareceres.



Se trata de entrar a recuperar los sonidos de la infancia y revalorarlos, descubriendo su sentido y rescatando el valor del juego como factor clave para escribir.



Es un rastrear por nuestro interior tratando de encontrar el material primigenio de las resonancias, balbuceos, exclamaciones y palabras con fonemas cambiados. Con todo este material aprovechar los efectos de los sonidos en la composición de un ritmo poético.



En la infancia el lenguaje es pura cadencia de la que nos enamoramos al escuchar a un infante y sentimos ternura.



La vía hacía la escritura de un poema es percibir la sonoridad de aquellas resonancias primogénitas y componer un armazón fónico ineludible para cada poema, cuyo sentido no es lo que se dice, sino cómo se dice y cual es su ritmo que nos penetra el tuétano y nos obliga a emocionarnos, rememorar, hilar y construir un mundo nuevo de sentimientos e ideas.



Nos lleva al ritmo la acentuación prosódica y la etimológica, repitiéndose en los versos para que se convierta en canción. El poema es un canto... “a lo que sea”.



La vocación de poeta o la poesía, surge de:



De una conciencia conducida

Por una cadena sonora

Con distintas formas de manifestarse

Según la acentuación de las palabras

Que marcan el ritmo interior del poeta

Y lo expresa mediante grafías idiomáticas

Con sentido o no

Que se diferencia ostensiblemente de la prosa

Y la narrativa

Y va a florando como el agua de una cascada

Hasta que llega a la mar donde culmina el gozo

El sentido y la naturaleza del ser.



El poeta crea esquemas o itinerarios de sonidos (con las palabras), más o menos intensos y, a partir de ahí, va creando el poema. El modo o significado de las palabras no tiene mayor importancia, sí el lugar que ocupan para la escala musical, de la cual, nace el sentido del poema, el sentido poético que te hace vibrar y pareciera rayar con la belleza que emociona, pero toda la secuencia sonora y del sentir, debe llevar una lógica o traducción al lenguaje inteligible para que el poema trasmita y evoque.



Pero no se puede escribir un verso sin volcar el alma entera: inteligencia y pasión. (No sólo en los poemas de tema amoroso que parece más fácil hacerlo, sino también en cualquier tema por muy abrupto que sea, incluso revolucionario socialmente)



          EXISTEN MUCHOS “TRUCOS” PARA ESCRIBIR UN BUEN POEMA Y MENCIONAREMOS LOS MÁS IMPORTANTES A MI JUICIO:



La palabra.-  Es la materia del poema. El elemento con el que evocamos y producimos asociaciones, recordamos, revivimos hechos pasados y deseos futuros.

Es el elemento de unión de todo el poema dentro del conjunto de léxico.



Por tanto, la palabra, es el instrumento imprescindible de la poesía y cada palabra debe ser elegida junto con el lugar que ha de ocupar según nuestros deseos o impulsos más internos.



El tema depende de la palabra y viceversa, son consustanciales. Su buena relación y unidad debe parecerse al acto amoroso para encajar y satisfacerse y lograr el gozo tras el poema.

Como en el amor es un enfrentamiento de interioridades entre el poeta y el mundo. Del choque debe surgir el tema en forma expresiva.

Un tema puede ser en sí mismo una unidad o ser el símbolo que sugiere la vida de otro tema.



Como el que hurga en las partes más íntimas, un giro o un rodeo es una búsqueda de la expresión directa. Cuando se nombra algo por primera vez lo hace suyo y siente pertenencia sobre la cosa/persona y ya nada es igual antes y después de nombrarlo. Se ha incorporado un elemento nuevo a nuestra vida que reconocemos y aumenta nuestro entorno intelectual y/o afectivo.



El léxico.-  Seleccionar el léxico puede ser el primer paso para confeccionar un poema, pero podemos avanzar por un itinerario de palabras que sean el hilo conductor del poema.



El léxico es el conjunto de palabras, locuciones, modismos y giros de una lengua o idioma. El léxico que usemos determinará el poema. A mayor léxico o conocimiento de la lengua, más posibilidades tendremos para expresar nuestras emociones e ideas y, en definitiva, crear un mejor poema.



La poesía no requiere un lenguaje o léxico especial. El llamado lenguaje poético no existe,  lo que existe es la forma poética. No se excluye ninguna palabra ni ningún giro cuyo uso dependerá del contexto en el que escribamos.

Lo importante es la situación, dentro del conjunto del poema, de cada palabra y de cada verso.



El significado belleza no es sinónimo de poesía. Puede existir una cosa bella y no ser poética al no guardar las características de lo que hablamos, aunque pueda encuadrarse en el campo del arte plástico o de cualquier otra disciplina que contenga belleza.



No tiene por qué existir palabras excluidas de la poesía, ya que todas tienen un significado que engloba nuestras más íntimas vivencias. El vocabulario corriente puede tener significados insospechados para cada persona, convirtiéndose en polos magnéticos productores del poema si el poeta así lo siente, expresándolo mediante sus palabras clave.



En cada expresión y cada palabra tiene un sentido propio y se inserta de forma única e inequívoca en el terreno del poema. La misma palabra puede significar distintas emociones para cada poeta o para cada persona y puede encararse desde distintas perspectivas. Todas las palabras valen.



Rubén Darío decía: “Las palabras nacen justamente con la idea y coexisten con ella, pues no podemos darnos cuenta de las unas sin las otras. En el principio está la palabra como única representación, pero no es más que un signo o una combinación de signos, después esos signos lo van conteniendo todo por su actitud demiúrgica”



La palabra clave.-   Es una palabra simbólica  de lo que no se puede expresar directamente y que gracias a su poder, casi mágico de su simbología, consigue potenciar el poema –hacerle posible- y sobre la que el poeta insiste y vuelve y revuelve.



La palabra clave desencadena una catarata de ideas y con ella se motiva la elaboración de un poema esencial.



Esta palabra sirve de nexo a todo el poema.



Alain Bosquet identifica el acto de escribir poemas con hacer la vida y dice: “...es una necesidad lejana de la metafísica que califico de corporal. Los sentidos, y la ilusión de liberarme de mi piel, participan de esto. Los alimento con imágenes y conceptos, con ideas trasmisibles que me parecen enigmas por nacer de la voluntad de combatir la voluntad, con el placer de invertirse con el poder exterior a sí mismo...”



Es decir, tratamos de reconocernos a nosotros mismos y el sentido de la vida propia en un acto profundo de introspección mediante la poesía.



Las palabras claves son las que provocan placer, las que esconden nuestros íntimos secretos, las que contienen el mundo para mí.



Las frases que escuchamos al pasar, los letreros públicos, lo que se dice, lo que se hace, lo que se lee...sólo basta respetar el lenguaje cotidiano y configurarle un ritmo interior apropiado en el que todo parezca una enumeración desordenada aparentemente con palabras clave.



Todo ser humano cuenta con una o más palabras clave que concentran y sintetizan su historia, moviliza sus emociones, su sensación, sus recuerdos, sus sueños, sus miedos, sus deseos. Buscar dentro de nosotros esas palabras es el objetivo de la poesía, recuperarlas y manifestarlas a la conquista de un poema.



El poema será el resultado de un conjunto de palabras que parten de una que llamamos “clave”, a modo de llave que abre nuestro interior, sometidas a una distribución especial y a un ritmo, en donde se encuentre una lucha perpetua e incitadora entre el escritor y el lector.



La palabra clave, por tanto, surge de la nada –a nivel subconsciente- y de cuyo significado, más allá del mismo, surge el poema. A veces elegimos o buscamos la palabra clave y otras veces es ella quién nos elige a nosotros para poetizar.



La palabra inicial y la palabra final de cada verso, deben estar relacionados desde lo concreto a lo abstracto o viceversa relacionados con el hilo conductor de la palabra clave.



La mayor parte de la veces nos viene dada por la captación sensible de lo que habita en la emoción y se dice que nos la da la “musa” o la “inspiración” y puede ser casi cierto, aunque es más cierto que naciendo de una impresión recibida surge cuando nos sentamos en el silencio a trabajar ante un papel que empezamos a rasgar con una pluma garabateando palabras en busca de la palabra clave que nos lleva al poema.



Sólo cuando se siente la necesidad imperiosa de arrojar el contenido de nuestro ser para poder llenarlo nuevamente, es cuando este fenómeno puede suceder. Convertirlo en poesía, es cosa de poetas.



El Tema.-



El tema puede sugerirnos las palabras o las palabras puede sugerirnos el tema.



A medida que el poeta va escribiendo surgen la palabra o conjunto de ellas que van construyendo el poema. La atmósfera concreta que queramos crear depende del léxico empleado y la elección de dichas palabras, sobre todo, de la palabra clave.



El poema emotivo deberá apelar a palabras que indiquen emotividad, procurando que sean sustantivos y no los adjetivos los que prevalezcan. El poema sensorial apelará al léxico referido a los sentidos y el erótico al eros. Sin embargo, cualquiera de estas manifestaciones anímicas pueden desencadenarse sin palabras o léxicos concretos que apelen directamente al objeto concreto, simplemente evocándolos o construyendo un mundo léxico con palabras, casi inaceptables en el contexto, que provoquen en el lector la sensación “de” y que antes hayan sido provocadoras en el autor.



Filtra el azul

Amasa y harina el poema

Con la magia de la palabra

Fundamento de la raíz, el tallo y la flor

Vida que se amanceba palatina

En un mundo de lujosas contradicciones.  (Luis Vargas)

El poema se puede concebir como un manifiesto que va, desde la palabra, al sentimiento y a la idea, sin interferencia alguna.



El punto de partida puede ser muy diverso: el individuo –hacia dentro o hacia fuera- , la sociedad, la tierra natal, la familia, los amigos, el choque amoroso, el erotismo, la muerte, la vida, y la propia poesía en sí misma.



Hay un poema de Carlos Drumón que a mi me provoca todo esto:



No rimaré la palabra sueño

Con la inoportuna palabra otoño.

Rimaré con la palabra carne

O cualquier otra: todas me convienen.



Las palabras no nacen amarradas,

Ellas saltan, se besan, se disuelven;

En el cielo libre a veces un boceto

Son puras, largas, auténticas eternas.



Una piedra en medio del camino

A penas un rastro, no importa.

Estos poetas son míos. Con todo orgullo,

Con toda precisión se incorporaron

A mi fatal lado izquierdo. Hurto a Venicios

Su más límpida alegría. Bebo de Marilo

Que Neruda me otorgue su corbata

Flamante. Me pierdo en Apollinaire. Adios Maiakovski.



Todos son hermanos míos, no son periódicos

Ni se deslizan en lanchas entre camelias;

Son la vida que arriesgué.



El tema que puede ser muy concreto o muy abstracto, en poesía, debe ser siempre sugerente e incitador, estimulante, desarrollando perspectivas particulares.



La manera de abordar el tema hace brotar con mayor o menor fuerza los estímulos del lector (y es dependiente de cada lector, de su metafísica, experiencias personales y modos de entender los significados de la conducta humana y de su ensencia)



Según como se viva el tema el poeta lo tratará en línea filosófica y metafórica triste a alegre, nostálgico o de futuro, con humor, con escepticismo, con esperanza, con amor, con rebeldía social, con romanticismo o hiperrealistamente.



Pero lo que no cabe duda es que el poeta es un filósofo que busca en sus temas una verdad determinada. Manifiesta un pregunta siempre, duda y trata de responderse o de que le respondan. Busca claridad desde lo oscuro o penetra en la oscuridad desde la claridad, busca el orden desde el caos, el origen y el fin de los hechos más insignificantes y de los fundamentales y generales de la esencia humana.



De esta forma, el tema, puede no plantearlo el poeta, sino el lector, como resultado del proceso mismo de la escritura que lo compone.



El poema es, por tanto, un ámbito cerrado y completo, cargado de significado que nos remite a un tema o a varios. Y en esta diversidad estará la dependencia de la comunicación del yo/yo, yo/tu, yo/nosotros, vosotros/yo.



Paul Valery dijo “el poema se hace con palabras, con ideas” y esta concepción es sorprendente, porque así es que, al poner palabras, hay ideas, hay cosas y hay emociones.



Finalmente diremos que la experiencia de la poesía es lo contrario a la poesía de la experiencia. Hay emociones que no lo son del todo hasta no recibir la fuerza lírica de la palabra exacta.



La palabra, como la música, resucita las realidades, las valora, las exalta, elevándolas a una dimensión distinta a los vocablos de “todos”, sacándola del sueño de los inexacto y del concepto que dormía porque el lenguaje usual no actúa como barrena rescatadota y la poesía sí.



El mensaje en la poesía no está en el significado habitual de las palabras, sino en el modo en que las distribuimos en el poema. La poesía no es el artilugio que pone la bomba en funcionamiento, ni el detonante, sino la explosión misma y sus consecuencias. 



          EL POETA Y LA REALIDAD.-



La realidad es la forma que adopta lo objetivo y que no puede ser de otra manera. Lo abstracto es la realidad modificada por el subjetivismo y su concreción es difusa y confusa. Las matemáticas y la geometría pueden ser objetivas al igual que los paradigmas demostrados de la ciencia, pero casi todas las demás cosas se nos muestran subjetivamente aunque tengan apariencia de objetividad, puesto que lo objetivo lleva implícita la cualidad de lo subjetivo.



¿Qué puede hacer el poeta frente a este fenómeno metafísico? Como todo ser mortal, aceptar lo que convencionalmente es real o rebelarse contra ello, sabiendo que la experiencia trasciende siempre lo subjetivo.



La actitud del poeta, como la poesía, es indefinible, tampoco se puede definir ni etiquetar al poema y nadie puede enseñar a otro el “arte poético”, sólo mostrarle su experiencia poética, las formas que usa para escribir y cómo y cuándo las usa consciente o inconscientemente, pero nunca puede explicar, más que con sus poemas,  qué es la poesía, pues esta está sumergida y subyace en el sustrato de la vida y sus manifestaciones.



Pero sí podemos mencionar algunos puntos clave que comparten los poetas:

La subjetividad y el poema como producto del mundo privado de cada poeta.

La incorporación de todo lo existente en el poema.

La forma o modo en que encara y trasforma la aparente realidad –objetiva o subjetiva- para recrearla.



Rilke decía: que la poesía el poema “no son sentimientos sino experiencias”



De la experiencia, más o menos rica de la personalidad, debe nacer el recuerdo olvidado y de ahí la palabra poética, con la cual se inicia el verso.



El poeta sufre de tanto sentir las cosas, de vivirlas y no poder cerrar los ojos ante fantasmas, deseos e ilusiones, y lucha entonces para que cada uno encuentre su lugar.



El poeta revisa y analiza la realidad para aprobarla, la interroga, la acepta o la destruye.



Pero fundamentalmente, el poeta, trata de librarse de la vida terrena o social de la que está desilusionado y opta por sublimarla o distorsionarla hasta fundirla con otra materia y otra forma, construyendo un mundo nuevo para sí.



A la realidad suele pedirle ambiciosamente las cosas imposibles de alcanzar en su vida y las toma, verso a verso, las hace suyas como es el amor perfecto, la hermosura, la gloria, la virtud, etc.



El poeta y la poesía es siempre un ente social, porque en general, trata de sacar el mayor partido de la palabra como arma certera y convincente para dominar lo que no le gusta, lo que le gusta, lo que hiere su conciencia y lo que su conciencia aprueba, junto a los ritmos sociales.



Toda la poesía tiene la finalidad de explicar y trasformar el mundo, recrear y revelar lo inabordable. El poeta es el que tiene que preocuparse de ver “aquello que uno no puede dejar de ver: la conciencia del mundo”

   

(Existe mucha bibliografía sobre el tema que no voy a enumerar pero que se puede encontrar en diversos sitios en internet y en toda clase de enciclopedias, pero quiero hacer mención de un estudio que leí y me pareció muy elogiable, realizado con rigor de crítica literaria por el profesor Pablo Mora en  2002 en la revista Espéculo, estudios literarios de la Universidad complutense de Madrid y del que me he nutrido para desarrollar éste tema, cuyo contenido se puede examinar en internet  y cuyo linck reproduzco aquí en honor al Profesor con el debido respeto:

 http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/paraque.html)



Nota: (Éste estudio reflexivo y didáctico ha sido entresacado de la experiencia cultural propia y de los otros que escribieron poesía y sobre la poesía)



Luis Vargas Alejo en Granada a 7 de abril de 2004 –España-)






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