viernes, 30 de junio de 2017

CAPONES



En la sima de la noche
los impotentes comulgan con la muerte
y pretenden avasallar ideas,
ninguneados por censuras
y los sedosos guantes del detenimiento,
intentan desbordarse en camas vecinas
de urbes conversadas con la timidez
que les desagua contra la mínimas luces.

Embriaguez de la indulgencia sabatina,
para el aluvión de posibles inalcanzables
con sus edulcoradas  retenciones.
Eunucos silenciosos de la noche,
la tenebrosidad taciturna
les aplaza introvertidos
ante la lujuria de los cuervos...

Hay desamparo en La Habana.

Pichy

jueves, 25 de mayo de 2017

TRAMITANDO ILUSIONES (Soneto Blanco)

Hola. Intentando tramitar ilusiones nuevas,
procuro que el tedio y la doma no se me enrosque
antes de que el calor de ésta alteración climática,
que ya empieza a joderme, se apodere de mí.

Estoy echando números y formulaciones
y he llegado a la gran conclusión de que esta fórmula
es buena para entender el misterio: ilusión,
partido por realidad al cuadrado, igual

a la velocidad del vuelo de una paloma
partido por el tiempo que tarda en escaparse
de nuestra visión, al cuadrado, cual bisectriz

del ángulo inmaterial, que dos segmentos huidos
proporcionan, entre planetas indisolubles,
que  unen el infinito. 

lunes, 8 de mayo de 2017

A LOS SETENTA AÑOS

Al cumplir setenta años
se difumina la meseta de los sueños
el tiempo corre a gran velocidad
y lo extenso es una ondulación porosa.

Es la onomástica de los besos perdidos
de todo cuanto nos omitió la vida
la fiesta de los hechos que no sucedieron
la flor del deseo, el tallo de la realidad.

El paseo matutino para glosar la vejez
y la composición del futuro poema
impregnado de tiempo y espacio
que escribiré más allá de la muerte.

A los setenta años, ha llegado el momento
de poner los relojes en la hora exacta
y entender que hemos vivido, y eso ya,
no nos lo quita nadie
pero dormiremos poco, para ver cuanto antes,
la luz de los días que son esperanza.

Y nos pondremos al servicio del encanto, o desencanto,
imaginando la caricia fresca del viento, en la piel arrugada,
sabiendo que somos la última estrofa de un soneto.
Tres versos que todavía no se han escrito
y  sin que se puedan precisar sus palabras, serán
como la línea horizontal, donde acaba la meseta
a los cien años.

© Luis Vargas Alejo


CANTO DEL PUEBLO


Nos iremos a otro planeta,
pues los aires viciados de la Tierra,
la robótica y la tecnología nuclear,
están destruyendo nuestro ecosistema
porque  muchos mortales pretenden
acaparar la riqueza de este Mundo
haciendo del pueblo humano
un mísero cautivo.

¿Quién le ha dado el derecho al mandamás
de vender y comprar a los hombres,
de engañarlos con la corrupción
y con la infamia llenar sus bolsillos?

La evolución que prodigó Darwin
¿acaso es la opresión que sufre el ciudadano
por aquellos gobernantes
que ocupan un sillón con dosel de reyes?

La solución de este Mundo que vivimos
está en buscar nuevos mundos,
y, como colonos de bondad, salir al espacio,
irnos a crear un campus mejor,
dejando solos a los fieros homicidas
con sus religiones, sus sistemas, sus gobiernos
y estructuras sociales,
hasta que se ahoguen en el ecosistema
de la soledad y el mal,
ese que han generado destruyendo la vida
en este planeta.

© Luis Vargas Alejo

COMO DARDOS

no vibra el sostén y me rebelo
como ríos refractarios
isótopos de elementos diversos
que junto en una probeta y escribo
almiar inmóvil, catatónico,
 -a mí las coplas me la soplan
los toros los deploro
los poemas me queman
impredecible soy, pero creíble
y las ferias me rompen las arterias-
enciendo palo santo, madera de boj. 

©Luis Vargas Alejo 




COLLAGE VINTAGE


Cansa estar cansado
y hastía lo monocromo,
la monotonía de andar sin rumbo
en un camino solitario,
la precariedad del poema
          - novio envolvente de palabras-

Sino:
estar todo el día disolviendo piedras,
enjaezando alambiques
y hablar a solas con el perro.

Cansan las promesas espartanas
cuando la razón de los poemas
no es, todavía, reveladora de poética alguna,
sino imágenes solapadas
en un "collage vintage"
que arde y se quema en una pira.

© Luis Vargas Alejo

NO HAY AMOR QUE PERDURE




Si pudiera dar un salto
sobre la sombra de un árbol gigante,
como lo hace el rayo de luz que cruza sus ramas,
podría sacar del catón
la grafía para las palabras
del poema que rodea mi contorno.

Pero no hay amor que dure siempre.

Quiero abrazar un árbol,
contagiarme de su sabia fecunda,
producir frutos
y tocar el cielo con las ramas,
mas es imposible.

No hay amor eterno, no,
pues en coplas se deshacen
los besos que tocan los labios
y en ese canto
nunca hay seguridad, ni esperanza.

Romance de espera y aguanta
que no hay unión que perdure
pues como la siembra del trigo
habrá un segador que aventure.

© Luis Vargas Alejo

 

jueves, 4 de mayo de 2017

Una luz entre la angustia

Una luz entre la angustia

A veces, elevo la incertidumbre
al cuadrado
y el resultado se multiplica
por un miedo infinito.

Un puzzle del que se desprenden piezas
abriendo túneles bajo los pies
donde viven hormigas,
que levantarían mi peso.

Luciérnagas sin brillo, merodeando
el ocaso de una farola,
que evapora toda proyección.

No es solo el ahogo
bajo una ventisca de aire frío;
es predecir sin saber...
posibilidades oscuras

y un ápice de luz: poesía.

Begoña Martínez Bermejo.


sábado, 29 de abril de 2017

SOY ACUARIO

Acuario

De entre todos los signos, acuario es considerado como el más “especial”. Y en cierto modo, se podría decir que es cierto. Las personas nacidas bajo el signo de acuario confían mucho en sus instintos, a los cuales nunca entienden por completo, y nadie puede decir si algo acaba funcionando bien o es un completo desastre. Sin embargo, si se les ocurre algo impredecible y - para ellos - asombroso, no se lo pensarán dos veces e intentarán llevarlo a cabo bajo sus propios medios. ¿El resultado? Nunca se sabe, puede ser la mejor experiencia de sus vidas, o acabar tirados en medio de la nada con el coche roto.


no vibra el sostén y me rebelo
como ríos refractarios
isótopos de elementos varios
que junto en una probeta y escribo
almiar inmovil, catatónico,
 -a mi las coplas me la soplan
los toros los deploro
los poemas me queman
impredicible soy, pero creible
y las ferias me rompen las arterias-
enciendo palo santo, madera de boj. 

© Luis Vargas Alejo

jueves, 27 de abril de 2017

DESENTRAÑAMIENTO



Cuando abrí los ojos ya existían los abismos
y las danzas demudaban el ritmo ancestral,
convulsas por la maravilla azul
de tanta luz renaciendo a la Isla.

Refractarios, en nuestra insularidad,
subsistíamos contra la alcurnia
de los continentes y sus geófagos.

Los argumentos que atesoré
—en las calles de la infancia—
se tornan mortíferos dardos
que disocian las posibles reconciliaciones
con este presente
de escepticismos vernáculos
y convites foráneos
que enrumban hacia lo incognoscible.

El hambre de ser renueva los sueños
hasta lo inaudito de las elípticas sociales
que urden los aterramientos de la vivencia
para cercarnos con las hostiles miserias,
de la objetividad y sus púas, 
los resquicios de la memoria.

El asedio crea sus astillas en cada rozadura
contra las razones intelectivas del bien
y siento que camino sobre cristales
hacia espurios esplendores
de un futuro cabalístico.

La avidez por desentrañarme
constriñe esta asfixia entre residuos
de las palabras que muerdo.

Pichy