jueves, 17 de marzo de 2016

Descreída

Que escriba. Que escriba
y saque, de no sé dónde,
ilusiones y sueños,
como si esto fuese un aloe vera
que todo lo cura
o un ungüento de meigas
que mal ojean el dolor.

Que le ponga luz
a un mundo irracional
que se pierde por casos
inmorales y cibernéticos
aumentando la mentira
del ser humano.

No creo en el poder de la palabra,
ni en El Quijote, ni en Sancho,
solo hay molinos,
que jamás han dejado de moler...

No creo en las reivindicaciones
ni en los 15 M,
no creo en el Nautilus
que navega por el vórtice circular
y llega al fondo del océano.

No creo en éste ni otros poemas,
no creo en la lucha,
no creo en el amor,
no creo, si antes, no te crees tú.

Begoña M. Bermejo