viernes, 5 de enero de 2018

PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA?



Dicen que la poesía es un trabajo estéril y no sirve para nada.
Es una pérdida de tiempo en este mundo globalizante y amorfo,un desperdicio del intelecto, una entelequia espiritual mal retribuida.

La poesía se emplea para aplacar las tormentas del alma, redimir a una mujer o un hombre, o llenar el corazón de ese sentimientollamado amor.

Puede, en dosis bien servidas, alimentar el espíritu, asustar una soledady alejar una tristeza.

Sirve también para reflexionar acerca de si las piedras hablan o si la lunaes medicina para el mal de amores.

Por medio de la poesía podemos hacer hablar las flores y voltear el cielo de cabeza, cambiar la tarde de lugar. Es un buen recurso para transgredir la monotoníay curar el insomnio.

Octavio Paz afirma que la poesía no es una actividad mágica ni religiosa,no obstante el espíritu que la expresa, los medios de que se vale, su origen y su fin,muy bien pueden ser mágicos o religiosos.
Mientras que en la religión lo sagrado cristaliza en el ruego, en la oración,en el éxtasis místico, en un diálogo o relación amorosa con el creador,el poeta lírico entabla un diálogo con el mundo; en ese diálogo hay dossituaciones extremas: una de soledad y otra de comunión.

¿Qué pretende el poeta cuando expresa su experiencia? Paz contesta:
“La poesía ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas.

Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacersagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombresy las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer,entre el hombre y su propia conciencia.

No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado.
Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea.
Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es untestimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación.Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia”.

El poeta, agrega Paz, tiende a participar en lo absoluto, como el místico, y tiende a expresarlo, como la liturgia y la fiesta religiosa.

Esta pretensión lo convierte en un ser peligroso, pues su actividad no beneficiaa la sociedad; verdadero parásito, en lugar de atraer para ellas las fuerzasdesconocidas que la religión organiza y reparte, las dispersa en una empresaestéril y antisocial.

En la comunión el poeta descubre la fuerza secreta del mundo, esa fuerzaque la religión intenta canalizar y utilizar, a través de la burocracia eclesiástica.

Y el poeta no sólo la descubre y se hunde en ella: la muestra en toda su aterradora y violenta desnudez al resto de los hombres, latiendo en su palabra viva en eseextraño mecanismo de encantamiento que es la poesía.

La poesía es la revelación de la inocencia que alienta en cada hombre en cada mujery que todos podemos recobrar apenas el amor ilumina nuestros ojos y nos devuelveel asombro y la fertilidad. Su testimonio es la revelación de una experienciaen la que participan todos los hombres, oculta por la rutina y la diaria amargura.

Los poetas han sido los primeros que han revelado que la eternidad y lo absoluto no están más allá de nuestros sentidos, sino en ellos mismos. Esta eternidad y esta reconciliación con el mundo se producen en el tiempo y dentro del tiempo,en nuestra vida mortal, porque la poesía y el amor no nos ofrecen la inmortalidad  ni la salvación.

Nietzche decía: “No la vida eterna, sino la eterna vivacidad: eso es lo que importa”.
Luego entonces la función de la poesía, en un mundo vacío pero computarizado sirve de mucho y aunque no alivia, ni corrompe, purifica. No tiene más ideologíaque un alma y un espíritu en confrontación con todo lo que le rodea.

El periodista Braulio Peralta, en el prólogo a una larga y de las últimas entrevistasa Octavio Paz sentencia: “Heraldos de sí mismos, los poetas viven un mundo aparte: mensajeros del destino, en los tiempos modernos, pocos, muy pocos los escuchan,
los leen y atienden.

Vivimos con los ojos abiertos pero ciegos ante las premoniciones que nos anuncian.
¿De qué sirve pensar y sentir si todo ello no ayuda a vivir más y mejor?

El ser y la nada nos arrojan al vértigo de la ignorancia.Tendrá el poeta que gritar sus versos por teléfono, enviarlos por fax, a través de Internet,o leerlos por televisión?

Hasta eso, en los tiempos actuales, le está vedado; nadie quiere oír verdades a fin de siglo.
Eliot seguirá vivo para los mas mediáticos.

En tono de queja Peralta señala: “La poesía -la palabra del poeta- ha sido menospreciada en este siglo. Pero no ha muerto. Dicen que cada 50 años nace un poeta -poeta mayor,con ideas- en cualquier país. Poetas que defienden la poesía, porque los versos son inseparables de la defensa de la libertad. Sí: la poesía no se lee en los estadios.Pero no agoniza. En medio de la turbulencia del fin de siglo, algo queda: un puñadode hombres que describen el mundo con versos y prosa poética.

Y para concluir, que mejor que esta definición de poesía, vertida por David Huerta

(“filo Para cortar el tiempo en dos pedazos
De espejo, de sílaba o fuego, de ropaje
Caliente o de hospitalaria desnudez”)


Prócoro Hernández Oropeza (2012)

miércoles, 11 de octubre de 2017

11/10/2017 (39AÑOS)

Aún no ha amenecido cuando ingiero
el despertar, con un cigarro y un café.
Pasan quince minutos y vuelve el soniquete del reloj
asegurándose, que no quede ningún sueño dormido.

Oigo como sube el ascensor despojado
de vida y desciende con perfume de mañana.

Entran los primeros rayos de luz,
declarando día de sol,  con chirimiri
de hojas, causantes del pudor
en los árboles.

Abro la ventana, respiro y con un puñal
en mis pulmones, comienzo el día
que ayer abandoné
a medio camino...

Begoña Martínez

miércoles, 4 de octubre de 2017

LO QUE QUEDA

LO QUE QUEDA

Hay coincidencias
influjos
y contraposiciones.

Hay materia que reverbera un sentimiento
y música, que no suena.

Hay una distancia entre el ayer y el hoy.
Y aunque un te quiero perezca,
la huella del beso es imborrable.

Hay incognitas,
incongruencias rara avis y,
hay poemas
que se vuelven diccionarios
de lo que no decimos,
del silencio que nos emparenta,
de lo sujeto por hilos de aire.

Como que,  ya no estarás aquí,
pero seguirás conmigo.

Begoña Martínez Bermejo

martes, 3 de octubre de 2017

EN EL AZUL DE LA FE



Entre abandonos y promesas
fluctúa la esperanza azul
que nos sostiene, en este paraíso
de la filosofía.

Tajantes palabras consignan los discursos
para el bien de la igualdad…
esa palabra tibia que enamora
y desgarra.

Yo fui un eco en la euforia de una mística,
un creyente descreído ante su fe.

En este Olimpo azul
se rasgan las concepciones acerbas,
mientras me voy despidiendo
hacia una inconforme lobreguez.

Pichy

sábado, 30 de septiembre de 2017

UNA TARTA DE BEGOÑA

Begoña Martínez Bermejo
24 de septiembre a las 22:07
TARTA DE QUESO Y FRAMBUESA.

Hay que cambiar la chapa de las ventanas. No se puede dormir con este ruido. La lluvia parece un taladro de carretera y mis sesos se terminarán agrietando como trozos de asfalto. Necesito un café bien cargado y paracetamol. 


La abuela está dormida en su butacón verde. Le cae un hilo de baba por la comisura de la boca. Le gusta arroparse con la colcha de retales que le hice en el cursillo de patchwork hace dos inviernos. 

Cuando la veo amortizar los días a la sopa boba, pienso en mi futuro...
 

Tiene los típicos achaques de vieja. La artrosis la ha quitado agilidad y hace varios meses que pasa muchas horas llorando. Recuerdo sus tartas de queso, el olor a frambuesa se extendía por todo el rellano de la escalera haciendo que los días desapacibles como hoy, fueran dulces. Me da pena despertarla, pero tengo que ir a trabajar. 

Con frío y lluvia los clientes se duplican. Algunos dicen que soy la única que les sabe dar el calor que necesitan. A mi me parecen gusanos arrastrándose a un cuerpo sin vida. Llevo mucho tiempo sin mirarme al espejo, temo no encontrar a la dulce chica de ojos grises y tez morena. Desde que la abuela se enteró, apenas me mira. Se que esconde una fotografía mía en un lateral del butacón. He visto como la besa. Luego, se pone a rezar. Ella tiene sus creencias, cosas en las que yo no creo. Si dejo mi trabajo, algo más que un milagro necesitaríamos para salir adelante.

-Hasta mañana abuela- digo en voz baja mientras la doy un beso. Ella se estremece, como si un escalofrío recorriese su cuerpo. 


-Señor, cuida de ella, yo no supe hacerlo- Dije susurrando con los ojos cerrados. Y una lágrima se escurrió por mi  mejilla.

Begoña Martínez Bermejo

martes, 26 de septiembre de 2017

ALAS QUEBRADAS



Permanece turbada en el espacio enrarecido
de la habitación,
emborrona cuartillas con palabras extrañas,
sin preocuparse de aciertos
sintónicos o literarios.
Deslucida, prófuga de infamias,
elude los perfiles de la lobreguez
engrandeciendo los sueños
que le sostienen
contra la intolerancia de los absurdos. 

Individuos prudentes e indolentes
asienten su abstinencia y angustia
sin misericordia,
roñosos contra cualquier inocencia.
Acusadores, desde sus perpetuas resacas,
la fracturan una y otra vez.

Los canallas no descansan,
incitan su extendida consternación 
celebran la excusa en sus símbolos.
Secuaces de lo presuntuoso
advienen al sacrificio de su franqueza.

Revelan en reversos artículos,
con mezquina desidia,
el quebranto de sus alas.

Pichy