miércoles, 9 de marzo de 2016

SOPLOS Y ASPIRACIONES



Soplo aspiraciones,
hacia lugares que se vuelven vientos,
recogiendo energías y parajes
de todo lo que existe,
de todo cuanto amo y me ama,
a pulmón abierto,
henchido de temores y quereres.

En la vertical paciencia del alminar
se conmueve y bifurca
el pensamiento en el aire,
entre lo esencial y lo superfluo,
la presencia y lo presentido,
lo aspirado y el soplo
de los sintagmas
que dan vida, boca a boca.

Y descubrimos el lenguaje
en lo alto de los tiempos,
prendido como fruto, dulce o agrio,
de los largos brazos de un caqui,
o en el vaivén errante de las cosas.
Y allí,
aspirando soplos,
soplando aspiraciones,
comienza el poema en soliloquios
a revolotear en conjuros opacos
y convertirse en suspiros fuertes
que tratan de llamar respuestas.

Como monzones que argumentan vértigos
por los puentes de arena
se ondulan los soplos,
dejando que quepan las aspiraciones
y rocen los contornos de los otros,
para trasformarse en dunas
amarillas, rojizas, malvas,
como líneas de pechos
que amanten extremos unidos:
                               boca junto al pezón,
                                   palabra junto al silencio,
                                          soledad frente al amor.

© Luis Vargas Alejo