lunes, 8 de mayo de 2017

NO HAY AMOR QUE PERDURE




Si pudiera dar un salto
sobre la sombra de un árbol gigante,
como lo hace el rayo de luz que cruza sus ramas,
podría sacar del catón
la grafía para las palabras
del poema que rodea mi contorno.

Pero no hay amor que dure siempre.

Quiero abrazar un árbol,
contagiarme de su sabia fecunda,
producir frutos
y tocar el cielo con las ramas,
mas es imposible.

No hay amor eterno, no,
pues en coplas se deshacen
los besos que tocan los labios
y en ese canto
nunca hay seguridad, ni esperanza.

Romance de espera y aguanta
que no hay unión que perdure
pues como la siembra del trigo
habrá un segador que aventure.

© Luis Vargas Alejo