viernes, 28 de julio de 2017

BENEPLÁCITO DE LA DESMEMORIA



Se impone la esperanza
—una fórmula para adormecer con sueños—
sobre el hedor agrio de la sangre;
ya costumbre
en la cotidianidad que la vulgariza
robándonos el debido asombro.

El tiempo hace las grietas del hábito
y alisa los pasados rompimientos
para el rápido olvido
con el beneplácito de la desmemoria,
en esa especie de crematorio
que se construye con los símbolos
que pretenden reconciliar crepúsculos
con las quebraduras de la época.

No sé congeniarme con lo transitado
y de la actualidad percibo otros aullidos
que impiden la repartición fructífera de la aurora.

Me han rechazado día a día con disímiles espejos                                       
para impedirme el asimiento a lo relevante
y una jungla de dudas arroja contra la amnesia 
aquello que, vanamente, me describe humano.

Pichy