lunes, 24 de octubre de 2016

DESAFERRO



Recapitula sus torpezas,
inquietudes movedizas
—estirpes—
bregan de sus perspicacias
en confundida tendencia,
que ha pernoctado en él
independiente
de sus relaciones con el modelo.
Advertirles, en su evasión absorto,
se le dificulta.

Trascendencias originarias
—azarosas estrías aguzan la piel—.
Afianzado a la fascinación inexorable del  caos
pretende desaferrarse de las  sombrías órbitas
—fatales círculos—
que acusan premonitorias
el vislumbre de las nuevas ideas.

El mundo le duele ante el insólito albor
que desentraña en sus adentros.

Pichy