lunes, 21 de noviembre de 2016

LA INGRUENTE HISTORIA DEL SER HUMANO



He gastado mi tiempo
en comprender el Mundo y su historia
y no he entendido nada.

La bola Terráquea es grande y pequeña
está habitada por millones de animales y  vegetales,
hay unos siete mil millones de seres humanos
divididos en sociedades por distintas zonas geográficas
diferentes etnias, diversos lenguajes, dispares costumbres,
enfrentadas creencias y varias ideologías...

un maremágnum de variables incontroladas
tan difícil de entender en muchos momentos
como el misterio de la Trinidad Cristiana
o las líneas retorcidas de las fronteras entre países
pueblos
provincias
comarcas
o tahas
y solo tenemos en común efectivo
que nacemos y morimos
y que somos duales entre el bien y el mal
en una genealogía y filogenia idéntica, en toda la humanidad...

Soñamos lo que no somos, creemos en lo increíble por fe
y tenemos esperanza
-¿esperanza de qué?-
distorsionamos la realidad para adaptarla a nuestro entorno
disfrutamos de las cosas de la vida y al mismo tiempo las destruimos
y soñamos con la técnica, la ciencia, las artes, el pan y el vino,
y queremos un mundo mejor para nuestros hijos -que nunca llega-
andamos con dos pies, pero vamos de cabeza
y soñamos con las guerras, con el poder, con la avaricia, con el amor,
con la generosidad y empatía, pero somos egoístas, falsos y mentirosos...

Y gastamos el tiempo
en comprender el Mundo y su Historia
y todavía, no nos hemos enterado de nada.

La explicación está en la subordinada incoherencia
de ser los seres más tontos de este Mundo
aunque algunos digan que somos los seres inteligentes
y si así fuera, necesitamos un antídoto, una explicación que aclare
porqué estamos aquí, para qué estamos aquí... ¡qué es esto!

Y no me digáis que está todo en la Bíblia o en el Corán o en Talmud
porque no me lo puedo creer.

© Luis Vargas Alejo