martes, 13 de septiembre de 2016

AHORA SÍ LO SÉ





Ahora que ya no,
he de poner la ilusión en los faros de la costa
y dirigir los caminos a buen puerto.

Ahora sí lo sé,
no había habitáculo posible donde convivir
porque teníamos divididos los espacios,
los tiempos, y los intereses.

El peral daba manzanas y el limonero, papayas
en nuestro jardín imaginario. Nos queríamos
pero nunca supimos para qué.

Y lo sentí,
sentí un escalofrío en pleno verano,
como si hubiéramos vuelto de Nueva Zelanda
donde nunca estuvimos.

Al tiempo lo entendí mejor:
el sirimiri es agua que moja, pero no cala.

Cuando el amor no cala, se secan los charcos.

© Luis Vargas Alejo