martes, 30 de agosto de 2016

LA VIDA



Todas las tardes cuando se hace de noche
sale el sol a la mañana siguiente, o no,
depende del nublo, de los ojos de la esperanza,
de los rizos de la enredadera, de ti, de mi,
del vuelo del águila del César, o de que no estemos
muertos.

Cuando nace una vida, nos alegramos como tontos
a sabiendas de que va a reír, llorar, luchar y morir
y, sin embargo, el niño sonríe saludando a la vida.

© Luis Vargas Alejo