domingo, 22 de mayo de 2016

LA EVOLUCIÓN NOS DEVORÓ



Paseando ayer por la espesura
me icé por una liana
y me encontré con un mono.

Me miro a la cara, me tendió la mano
y me saludó amablemente:
-¡hola primo!

-Qué tal ancestro, ¿cómo os va por aquí arriba?

-Mucho mejor que a vosotros
pues por el messenger de voz en voz
me he oído que habéis evolucionado poco,
mucha técnica, mucha técnica
pero bienestar social, nada de nada,
y que andáis a la gresca todo el día
porque no os entendéis con tanto bullicio.

-Pues es verdad, compañero

- Nosotros de rama en rama, baya que baya
formamos familias bien avenidas
y sin mucha ciencia ni evolución
vivimos haciendo deporte todo el día
el amor, y durmiendo la siesta:
y no nos preocupa ni Dios, ni los ángeles,
es más, ni nos preocupa esa cuestión
que tanto misterio y pugnas os da a vosotros.

- ¿Y podría quedarme aquí en vuestra tribu?

- No, no, que aquí ya hubo un tal Tarzán
que nos metió en muchos líos y quería
ser Rey de la Selva y hasta se trajo a su novia
para incordiar. No, señor, no, aquí el Rey
es el más viejo y se suceden por edad,
y no hay diplomacia, ni política, ni dinero,
ni nada que nos pueda ofuscar.

Mi buen amigo, bájese de la liana
y marche con su evolución a otra parte
que nosotros los monos, no queremos
ser sapiens ni neandertales,
pues queremos ser monos, monos,
en nuestro paraíso terrenal.

- Pero mi buen amigo, sois primitivos,
y siempre será mejor ascender de categoría,
perfeccionarse y ser más civilizados.

-¿Civilizados dice usted? ¿igual que los humanos?
¡váyase usted a la mierda o llamo ahora mismo
a los gorilas de servicio policial!

© Luis Vargas Alejo