sábado, 28 de mayo de 2016

AL FONDO



Los minutos son como horas
y las horas como días,
pero a pesar del estruendo, el clamor,
la algarabía, el tiempo huye veloz
como un corzo malherido.

El silencio como corona de espinas
amedranta la voz del poeta,
produce soledad de tiempo muerto,
donde se oye un rezo sin palabras
en el rincón obsoleto de la casa.

¡Llévame contigo!

Al fondo del pasillo,
hay una puerta de emergencia
de color verde:
se oye el ulular del viento
respirando con fuerza.

© Luis Vargas Alejo