miércoles, 18 de mayo de 2016

POEMAS PARA EMPAPELAR



-Buenas tardes
-Buenas tardes. ¿Qué desea?
-¿Tiene usted poemas sueltos?
-Sí, señor. ¿Los quiere clásicos o modernos?
-No sé, de todo un poco, revueltos.
-¿De humor, filosóficos, de amor? es que hay mucha variedad. Los hay incluso de los que no dicen nada y otros de una superficialidad e incultura que espantan.
- Bueno, deme cuarto y mitad de cada clase.
-¿Es usted maestro, no?
-¿Maestro? Que va, que va. Yo soy pintor de brocha gorda, y me encargaron pintar unas paredes en casa de una señora culta y elegante, la marquesa de Bienmirar, para más señas, y me ha pedido que empapele una pared con algo que sea muy poético.
-¿Y cuantos metros tiene la pared?
- Unos catorce metros cuadrados.
-¡Uy! entonces va a necesitar muchos poemas. ¿Los quiere con letra grande o pequeña, papel corriente o pergamino?
-No sé ¿cual es mejor?
-¡Hombre! el pergamino da más lustre, aunque es más caro.
-¿y cuanto me tendría que llevar?
- Pues por lo menos, así calculando por encima, unos veinte kilos
-¿Tanto?
-Claro, supongo que usted querrá que la pared quede poética, poética
-Sí, sí, eso quiero.
-Pues lo dicho. Se lo preparo ahora mismo
-¿Y pegamento?
-Ah, tengo uno muy bueno, que pega con fundamento, con fomento, con...un momento, voy a ver.
¡Pepita, Pepita! arranca todas las hojas de los libros de poemas que escribiste que aquí hay un tonto que quiere empapelar una pared con cosas poéticas y le vamos a vender veinte kilos de tus sandeces, esas que nunca pudiste vender, y le vamos a ganar dinero. ¡Anda, date prisa!
-Aquí tiene usted sus veinte kilos de poemas variados. Para pegarlos, rima con rima, ripio con ripio y así, si ve usted algún poema libre, esos los puede poner como quiera, boca abajo, apaisados, unidos por alguna quintilla, o simplemente, los pone usted al azar. Antes debe dar una buena imprimación a la pared con pegamento versifiquina de leche o caseínayogurizada que rima con resina, porque algunos poemas tienen mala leche. Pero si quiere, aquí tengo un producto moderno internáutico que llaman pegaversos, que es bueno y muy barato.
-Ah, pues muy agradecido ¿Y cuánto le debo?
- Cinco mil dólares esterlinos.
- Ah, pues no me parece caro. ¿Pero cree usted que le gustará a la señora marquesa
-Quedará encantada. Créame.
-Aquí tiene su paquete...y estas hojitas sueltas de poemas modernísimos de regalo, por si le hace falta para otras cosas corporales.
-Adios, buenas tardes.
-Buenas tardes.
¡Pepita, Pepita! ¡Qué éxito con tu poesía. Sigue escribiendo y desahógate, que este  negocio es bueno. Y, a lo mejor, te dan el premio de poesía grafítica, cuando lo lean las grandes personalidades que van a casa de la Marquesa...
   
© Luis Vargas Alejo