miércoles, 4 de mayo de 2016

VIEJA AMISTAD

Necesito un sillón con dos orejas
para sentarme frente a ti, dialogar
de cuando éramos jóvenes,
de cuando fuimos luchadores y revolucionarios
de cuanto somos ahora, creyéndonos
que la vida era, fue y es,
tuya y mía.

Hablaremos de política y arreglaremos el mundo,
hablaremos de fútbol y regatearemos por el centro,
derecha e izquierda, metiendo goles,
hablaremos de mujeres
con un vaso de agua en la mano
                                                          -a modo de ron-
y me ganarás la partida, la apuesta y la porfía,
contándonos batallitas, que seguro,
nos iremos inventando.

Algún poema de los que tú y yo hemos escrito
iremos leyéndonos y nos doleremos del dolor ajeno;
después nos daremos un paseo
con nuestras ropas muy limpias,
nuestros dos bastones
                                                 -como grandes señores-
y, si te parece bien, fantasearemos
que somos "quijotes", desfaceremos entuertos
de gente necesitada y arremeteremos
contra cualquier molino que se nos presente
poniendo a fe de vida la palabra, haciéndola valer
como fortuna,
y recorrerremos caminos
que nunca surcamos.

Sí, es verdad, necesitamos un amigo
de los de toda la vida,
de esos que te buscan y buscamos
todos los días
y que está siempre ahí
para darte fuerza,
reír a la intemperie,
echar "canas al aire",
y olvidarse de la edad,
de los quejidos de piernas,
del renqueo, y del asma,
para abrirnos las puertas
de la otra vida
como dos expertos caballeros
que, de la amistad, sacan
la cosecha del futuro.

© Luis Vargas Alejo