martes, 19 de abril de 2016

NO ES LO QUE PARECE

No es lo que parece.

Jamás pensé que fueras un escudo
te creí estandarte, bandera,
la voz ondeando entre desconocidos
que ignoran la libertad.

Un grito de aquí estoy yo
rompiendo la monotonía,
la sensación de que nada cambia
cuando se alargan los otoños
hasta parecer todos uno,
pero en verdad
las flores que mueren
siempre cambian, son otras.

No entendemos de intimidad, para todos
es nuestra entrega; hasta los celos por compartirte
cuando deshojamos margaritas.
No obstante, la amalgama inicial,
el Cupido con cola de diablo,
nadie lo concibe, ni tan siquiera yo
y eso, solo es mio, aún en la ignorancia.

La risa, solo la risa es la que escasea.
Te he visto reír hasta el contagio,
pero nunca hemos reído juntos
desbocando los pensares
hacia precipicios de serpentines
y fiesta.

No. Conmigo, solo cabe la sensualidad,
el erotismo, el sexo
duro
que rompe todos los estigmas
y se anclan en las entrañas:
susurras
acaricias
penetras
una
y otra vez
elevándome al clímax
de mi completa entrega.

Es un estado de protección, de escudo
donde refugiarme, para que tus campos
abiertos, sean mis cercas de estabilidad.

Incluso a la distancia, en este rechazo
que me salvaguarda
de la dependencia que causan
los besos por los que quedo vendida,
se que te necesito, una Judas
débil
ante el manjar del egoísmo
-una adicta a las drogas 
en proceso de rehabilitación-
porque tu, eres el único,
que lo convierte todo en poesía.

Begoña M. Bermejo