lunes, 18 de abril de 2016

TABERNÁCULO DE LAMENTACIONES



El cuello resignado
los ojos calmos:
dicen rendida la cerviz.
El paso inseguro, lento
para demorar la llegada:
declara su derrota.

Otro día doblegado a la geometría
adversa de las runas,
bebiendo el agua salobre
en las ánforas del enemigo.

Los orishas reprueban
la garza furia que bordea
en estos días de la indecencia:
resultan cómplices.

Esculpen futuros realengos
en los laberintos de sus culpas
los príncipes del dominio
y el hombre se contenta
en el gozo de la democracia
por la que lucha, hombro con hombro,
a la sombra de sus amos.

Pichy